viernes, 9 de agosto de 2013

9. El instituto

Mi padre estaba ocupado negociando con aquel señor y Lola estaba viendo Bob Esponja, así que me tocaba a mí abrir.
¿Por que no me extrañaba? Era Marcos. Llevaba el skate en una mano y en la otra un colgante. Me sonaba mucho.
-¿Cómo me has encontrado?
-Éste es el único piso que ya no tiene el cartel de "Se vende".
-¿Los vecinos no lo han quitado aún?
-Se ve que no...
-Bueno, ¿a qué has venido?
-¿Estás sola? -dijo guiñándome un ojo.
-Tengo en casa a mi padre y a mi hermana de 5 años.
-Ah... Entonces nada... Venía para darte esto -Extendió una mano y me dio mi colgante. Se me había caído al escalar en el rocódromo. Me lo dió y se fue.
-¡Espera!
-¿Que pasa? Has cambiado de idea sobre mí.¿Quieres...? -sonrió pícaramente.
-De eso nada, solo era para darte las gracias...
Me sacó una preciosa sonrisa y se fue en el skate. ¿Cómo se podía ser tan idiota y tan... guapo al mismo tiempo?
Con esto no digo que me guste. ¿O sí...? NO.

~~~

Era viernes. Mi padre nos llevó a Lola y a mí a registrarnos en el insti.
-Buenos días, señor -dijo una amable mujer.
-Hola. Venía para inscribir en el colegio a mis hijas. Lola para 1º de primaria y Melanie para 4º de ESO.
-Vale. Usted entre conmigo en esta oficina y con los DNIs de las niñas.
-Venga chicas, id al patio.

Cogí a mi hermana de la mano y salimos afuera. Allí había muchos niños de todas edades. Me agaché hacia mi hermana.
-Oye, peque. ¿Damos una vuelta al cole y luego al insti para ver como es?
-¡¡Vale!!
El colegio y el instituto estaban adosados. Primero dimos una vuelta por el colegio. Madre mía. ¡Era enorme! En la entrada había un parque para los niños pequeños. Más abajo, estaba el parque para la gente de primaria, con 2 pequeños campos de fútbol y dos pequeños campos de baloncesto. Delante, la entrada al interior del edificio. Tenía 2 pisos. En la planta baja estaba el comedor y el gimnasio. En la segunda planta, estaban todas las clases, la sala de profesores, direccion, y todo eso.

Luego fuimos al instituto. Había mucha gente que se estaba registrando. Fuimos por todo el edificio. Tenía 3 plantas. Tenía taquillas en todas ellas. Había un patio delantero, que hacía posible verse los del insti con los del colegio. Otro patio trasero tenía un campo de fútbol y una puerta llevaba al polideportivo.

Ese sitio era enorme. Fui a la cafetería del instituto con Lola. Ella cogió unos Cheetos y yo un Nestea. Nos sentamos en una mesa de allí.
-¿Vamos mañana al cine?
-¿Qué película hay?
-Los pitufos 2.
-Vale. Luego se lo pregunto a papá.
-¿Y mamá?
-Está con la abuela -no se me ocurría nada.
-¿Y cuándo viene?
-Va a estar con ella un tiempo.
-Jo...

Un rubio se acercó a nuestra mesa y me habló al oído.
-¿Así que eres la chica que ha pasado de Marcos?
-Esa soy yo.
-Holaa -dijo Lola entusiasmada.
-Hola enana -dijo sonriendo el rubio y se dirigió a mí de nuevo- Por cierto, me llamo Bryan.
-Yo Melanie, pero llámame Mel.
-Bonito nombre -me miró con esos ojos azules. Era también muy guapo, pero ni la mitad de Marcos.
-¿Y tú qué? ¿No "pruebas" a las nuevas?
-¿Yo? ¡Que va! Marcos no me deja.
Al oir eso me reí, y le contagié la risa.
-Melanie, ¿puedo coger otra bolsa?
-Veengaa, la última.
Le di dinero y fue a buscar los Cheetos.
-Que monada -dijo Bryan.
-¿Como puedes ser tan majo siendo amigo de Marcos?
-Por que no soy como él.

Sí. Bryan era muy majo y no estaba nada mal, pero no me gustaba.

-Dime la verdad. ¿Te gusta Marcos?
-Para nada.
-¿En serio?
-En serio.

Parecía extrañado por mi respuesta. Acabé el Nestea, me levanté y me despedí de Bryan.
-Bueno... Ya nos veremos por aquí.
-¡Espera! ¿Me das tu móvil?
-Te lo daría, pero sólo tengo uno -bromeé.
-Tu número, tonta -sonrió.

Asentí y se lo dí. Cogí a mi hermana de la mano y salí.
-¡Luego Whatsappeame! -grité en el pasillo.

Salimos los tres hacia casa. Por la calle ví al imbécil de pelo castaño. Se acercó a mí por la calle para chocarnos los hombros. Me metió algo en el bolsillo y siguió caminando. Le miré y le ví sonreir. ¿Se estaría riendo de mí?

Al llegar a casa, subí a mi cuarto. Cerré la puerta, me senté en la silla del escritorio y leí la nota.

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