domingo, 18 de agosto de 2013

15. Tú, Mel. Eres tú.

Estaba muy enfadada con él por lo de Sam, pero me daba pena.
-Tienes 2 minutos.
-Verás... Es que no sé como decirlo.
-Dilo y punto, tengo prisa -en realidad no la tenía. Me mordí el labio inferior mirándole a los ojos.
-No... No puedo...
-¿Es algo malo?
-No sé.
-Dímelo.
Se sentó en el suelo.
-Me he enamorado de... Una chica...
-¿Tú? ¿Enamorado?
-Sí, y mucho.
-¿Quién es? -estaba segura de que diría Sam.
-Me da vergüenza -se levantó y se fue corriendo.
-¡Espera Marcos! -grité, pero estaba muy lejos.

Entré en la sala. La película estaba empezando. Busqué a Peter con la mirada, pero estaba con Anna. Muy abrazaditos, ya que la peli era de miedo. No quise molestar así que me fui.

Al llegar a casa, estaban mi padre y Lola en el sofá viendo la tele.
-¿No ibas al cine con... Peter? -preguntó mi padre extrañado.
-Al final llegó su novia y por no molestar me fui.
-Ah vale. ¿Quieres sentarte? Va a empezar una película.
-No, gracias. Me voy arriba.

Subí a mi cuarto y me tumbé en la cama a mirar el Twitter. Uno de Marcos que decía «Mira el WhatsApp». Cogí el móvil y tenía "54 mensajes de 2 conversaciones". Un mensaje de Marcos y 53 de Ali. ¡Ali! Tenía que contarle todo esto. No tenía tiempo. En el de Marcos ponía que teníamos que hablar, así que contesté.

Yo: ¿Qué pasa?
Marcos: Que esa chica está muy enfadada conmigo porque cree que me he liado con otra.
Yo: Pero ¿quién es?
Marcos: Tú, Mel. Eres tú.

¡¿Qué?! ¿Le gusto... Yo? No... Me lo podía creer. Dejé el móvil y me quedé quieta, pensando.

A la hora de cenar, no bajé. Tenía sueño. No tardé en quedarme dormida.

Me desperté temprano. Me duché, busqué una ropa chula en el armario. Bajé para desayunar y al acabar me fui.

Por el camino me encontré con Bryan.
-¿Qué pasa? ¿Nunca voy a llegar al insti tranquila? -pensaba.
-Oye, Mel. ¿Qué le has hecho a Marcos? Está rarísimo.
-¿Yo? Nada.
-Ah, vale.

Me encaminé de nuevo al instituto. Entré y lo ví junto a mi taquilla sentado en el suelo. Tenía la misma carita que me enamoraba.

-Mel... Yo...
-Shh. No hace falta que digas nada -dije sentándome a su lado- no pasa nada.
-Pero esto es rarísimo...
-Ya pero es normal. Ahora tienes que tranquilizart... -no me dejó continuar. Soy muy charlatana, pero esa forma de hacerme callar me encantaba.

Se acercó a mí besándome. Ese beso tan perfecto se alargó hasta que tocó el timbre.

Nos fuimos corriendo a clase, pero el director nos paró en el pasillo.

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