sábado, 3 de agosto de 2013

2. ¿Por qué a mí?

Cuando me desperté, estaba todo revuelto. Aclaré la vista con los nudillos y vi la cómoda tirada al suelo y el armario abierto de par en par. Me levanté. Se oían gritos en el salón. Entré en la habitación de mi hermana para ver si estaba. Alli estaba, agachada en una esquina, abrazando sus piernas, con la cabeza entre ellas, asustada. Cerré la puerta silenciosamente y me dirigí al salón.

Estaba la puerta de la calle abierta y había gran cantidad de sangre en el suelo, y me asusté, como no. No me atrevía a asomarme al salón por que me temía lo peor, así que llamé a mi padre lo antes posible.
-Papá? Soy Melanie...
-Cielo, ahora estoy ocupado.
-Pero, papá...
-Luego hablamos cariño.
Me colgó. Le llamé unas 3 veces más, pero no me lo cogía. Eché valor y entré en la habitación. Desearía no haberlo hecho. Allí estaba mi madre tumbada en el suelo con varios cortes profundos en el abdomen.
-¿M... Mamá? Esto... ¿Esto es una broma?
Empecé a reír con lágrimas en los ojos y acercándome a ella lentamente.
-En serio, no sigas con esto, anda.
No me respondía, así que me desesperé.
-¡¿Mamá?! ¡Venga! ¡No me hagas esto, por favor! -gritaba entre sollozos- Despierta, por favor... -me agaché y puse su cabeza en mis piernas dobladas- No me hagas esto... -Baje la cabeza. Las lagrimas caían encima de la suya.
-¿Melanie? -Mi hermana estaba en las escaleras- ¿Que pasa?
-¡¡Ve a tu cuarto, Lola!! ¡¡No pasa nada!! -grité intentado que no notara mi tristeza. Era muy pequeña para ver un cadáver, y menos de su madre.
-¿Que pasa ahí abajo? -Preguntaba bajando las escaleras.
-¿No me has oído? Sube ahora mismo a tu cuarto -Me levanté para llevarla arriba, pero se asustó al ver mis manos llenas de sangre.
-¿Mel? ¿Q-que ha pasado?
-No... Nada... Es que.. Estoy haciendo una pizza, y me he pasado con la salsa de tomate -dije sonriendo forzadamente.
-¿Y por que lloras?
-Por que... He pelado cebollas.
-Hazla con mucha mozzarela eh -Dijo subiendo las escaleras.

Volví a mi madre. La tapé con una manta que había en el sofá. Estaba muy triste por ver a mi madre ahí tirada, muerta, pero también enfurecida por que mi padre no quiso hablar conmigo. ¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué a mi?
Llamé a una ambulancia, llorando sin control.
-112. ¿Qué desea?
-Ho-hola. Llamaba para que me enviaran una ambulancia al 46 de Horten View. ¡Rápido por favor!
-Oye niña, no queremos bromas, vale?
-¿Qué? -dejé de reprimir mis lágrimas- ¡No es una broma, joder! ¡Mi madre ha sido apuñalada! Vengan rápido, por favor.
-Vale, enviaremos una ambulancia ahora mismo.

Me agaché hacia mi madre, le aparté el pelo de la cara y le besé la mejilla suavemente.
-Por favor. Dime que sigues viva. Aguanta por favor.
Yo sabía perfectamente que no era así. Intentaba creerme que seguía viva.

Pocos minutos después entraron 4 médicos con una camilla por la puerta. Me aparte de mi madre.
-Por favor, no hagan ruido. Mi hermanita de 5 años está arriba y no quiero que se entere de... -me cayó una lágrima.
-Tranquila, así será -dijo uno de los médicos levantandola para tumbarla en la camilla.

En ese momento entró corriendo mi padre.
-¿Que ha pasado, Mel?
Le miré con desprecio mientras se me caían lágrimas sin parar.

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