sábado, 10 de agosto de 2013

10. En matemáticas

Abrí el sobre y empecé a leer.

Oye guapa. No te hagas la dura. Todas caen. A finales de semana estarás en mis brazos, nena.

Al leer eso me cabreé aún más con el. ¿Como podía ser tan... Idiota?

Me llegó un mensaje:
Bryan: Hola Mel, soy Bryan.

-¡Ahora me acuerdo! Le di mi número.
¿Estaba hablando sola?

Yo: Hola Bryan. ¿Qué pasa?

Bryan: Marcos me pide tu número. Lo tengo aquí al lado. ¿Se lo doy?

Tardé un rato en pensármelo, pero accedí.

Yo: Venga, dáselo.

En menos de 30 segundos, me llegó un WhatsApp.

Marcos: Que, hermosa. ¿Me echabas de menos?

Yo: Para nada.

Estuvimos hablando un buen rato. Llego la hora de cenar. Me despedí de él y bajé.
-¿Podemos pedir una pizza? -le pregunté a mi padre.
-Vale, pero una mediana.
-Vale.

Llamé y no tardaron en traerla. Cenamos la pizza , vimos una peli y luego nos fuimos a la cama.

Al día siguiente, fuimos a por los libros y todo el material escolar.

~~~~

Lunes. Suena el despertador a las 07:00 de la mañana. ¿Lo normal? Tirarlo al suelo y darse la vuelta.
-¡¡ARRIBA MEL!! ¡¡VAS A LLEGAR TARDE!!
Miré mi reloj con los ojos entrecerrados. ¡¿LAS 08:30?! ¡¡¡Entraba al insti a las 9!!! Me levanté de la cama a toda pastilla y me metí en la ducha. Acabé rápido, me envolví con una toalla y corrí hacia el armario para vestirme. Las 08:50. Cogí dos tostadas y me fui corriendo por la puerta.
-¡Adiós, papá!

No sabía muy bien por donde era el insti, así que pregunté a unas 3 personas. Corrí a toda prisa, pero choqué con alguien y me caí al suelo. Me levanté sin quitar la mirada del reloj.
-¡A ver si miras por donde vas! -grité corriendo.

Llegué exhausta a la entrada y subí las escaleras. Tocaba matemáticas.
-Llega tarde, señorita Lean.
-Lo sé, lo siento.

Quedaban 4 sitios al fondo. Me senté al lado de una ventana. En ese instante entró un chico con una gorra y un skate en la mano. Era con quien me chocara antes.
Se acercó a mi sitio y me habló al oído.
-Al parecer estamos en la misma clase.
-Sí, por desgracia -dije ignorándolo.

Cuándo acabó la clase, recogí mis cosas lo antes posible para no quedarme a solas con Marcos, pero pasó justo lo contrario. Todos se apresuraron mucho más que yo. El profesor también se fue y me quedé con el moreno de ojos verdes.
-¿Qué? ¿Te quieres quedar a solas conmigo?
-De eso nada.

Me dirigí hacia la puerta, pero Marcos me detuvo. Me cogió de la cintura, me sentó en la mesa del profesor y me empezó a mirar de arriba a abajo.
-¿Qué pasa?

Me miró a los ojos y me besó, pero no un piquito tímido, no. Un morreo en toda regla. Yo no sabía qué hacer, me gustaba, así que cerré los ojos y me dejé llevar. Me agarró le las caderas. Una voz nos interrumpió.
-Ustedes, ¿no saben que tienen más clases?
Marcos se separó y miró al profe con cara de asco.
-Ah, ¿sí? No tenía ni idea -respondió sarcástico.

Me levanté dispuesta a salir, pero el moreno me agarró del brazo.
-Esto no ha acabado, Mel.
-Eso habrá que verlo, guapo -le guiñé un ojo y me fui.

Se veía que Marcos se había quedado con el calentón. Sinceramente, me gustaría haber seguido. ¿Que si me gustaba Marcos? Es posible... Pero seguía siendo un imbécil.

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