Al levantar la mirada, vi unos preciosos ojos verdes, un poco tapados por un flequillo castaño claro perfectamente peinado hacia la derecha. Bajé un poco la mirada y lució una preciosa sonrisa. No reconocía ese rostro. Me alejé unos centímetros y lo pude reconocer. Era el chico que había visto en el avión.
-Hola guapa. Creí que no volvería a verte.
-Te repito que lo de guapa sobra.
-De eso nada, guapa -me guiñó un ojo.
-Ey tranqui eh -saqué su mano de mi barbilla y me centré en el Facebook.
-¿Qué pasa? ¿Existe una chica a la que no le gusto?
-Efectivamente, aquí la tienes -dije señalándome.
-Cambiarás de idea, todas lo hacen.
-¿Todas?
-Sí, todas. Llámame casanova, llámame ligón, llámame lo que quieras, pero he probado a todas las chicas de esta ciudad, y ahora la nueva eres tú -Me guiñó un ojo y se sentó cerquísima de mí.
-Pues conmigo vas listo. Todavía tengo 15 para hacer nada.
-Y yo 16 y mírame.
Madre mía. Ese chico era... ¡Guapísimo!, pero no me daba la gana que se enterara de que me parecía atractivo.
-¿Tú? ¿Saber ligar? ¡Ja! Ya se ve -ironicé.
-Melanie, ¿nos cojes la muñeca? Un niño nos la ha tirado a la parte de arriba de... La pared esa... -Mi hermana se acercó sin mirar al chico.
-¿El rocódromo?
-Sí, eso.
-Vale. Voy.
Me levanté y escalé un poco. Era muy poca pared. Estaba hecha para niños pequeños. Me giré un momento para ver la altura que había. No había mucha, pero se veía perfectamente que el moreno de ojos verdes me miraba el culo. Bajé con la muñeca, se la di a Lola y me dirigí a él.
-¿Qué haces?
-Así que te llamas Melanie, ¿no? -dijo intentando cambiar de tema.
-Así me llaman. Y tú?
-Marcos, me llamo Marcos.
-¿Español?
-Mi madre.
-Ah... Vale.
Se hizo un poco tarde. Ya no estaba con él.
-Lola, ya es tarde. Vámonos a casa.
-Venga, Mel. Déjame un poquito más, porfa.
-Mañana si eso volvemos.
-Vaalee. Adiós chicas.
-Chao Lola -dijeron las 3 a la vez.
Lola salió corriendo hacia una chuchería, y yo caminaba detrás de ella. Cuando salía del parque, Un chico más alto que yo me detuvo y me levantó de nuevo la barbilla. Se acercó a mis labios, mucho. Estaba a una distancia increíble de mí. El corazón me palpitaba a 100 por hora, por el nerviosismo.
-¿Aún sigues con la misma opinión sobre mí?
-No cambio, guapo -Sonrío pícara y me pongo de puntillas para acercarme más a él.
-Mm... -parecía pensar algo.
-¿Qué pretendes? -dije a 1 centímetro de su boca.
-Probar tus labios, hermosura.
-Pues vas listo -bajé la altura y me dirigí a mi hermana.
Marcos me agarró del brazo, otra vez. Saqué una sonrisa sin darme la vuelta, tiré del brazo para soltarme y seguí mi camino.
Al llegar a la chuchería, me quedé boquiabierta. ¡Había de todo! Vale, tenía cierta edad, pero no pude evitar emocionarme y coger de todo lo que me gustaba.
Al volver a casa, pasé al lado de Marcos y sus amigos, y les pude oír hablar.
-¿Qué pasa? ¿Una chica te ha rechazado, casanova? -se burlaba un chico rubio. He de admitir que sus amigos no estaban nada mal.
-No quiero hablar de eso.
-Yo sí. Es la primera vez que te pasa, ¿no? -saltó otro chico moreno.
-No lo he intentado eh.
-¿Has probado a besarle el cuello? -volvió a hablar el rubio.
-Sí...
-Te ha rechazado.
Oír eso me levantó el ánimo. Fui la única chica que pudo resistir sus encantos. YO. En ese momento me sentía genial.
Al llegar a casa, llamamos al timbre, ya que no teníamos llave. Nos abrió nuestro padre. Entramos, fuimos al salón. Me senté en el sofá con mi hermanita mientras mi padre estaba hablando con un señor del banco, cuando llamaron al timbre...
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