miércoles, 7 de agosto de 2013

6. Adiós California

Lo miré fijamente, pero una sombra tapaba su rostro. Se subió al coche y volvio a la ciudad. ¿Que le quería a mi padre? ¿Dinero?

Cuando acabó de pagar la gasolina, volvio al coche, y le hice la pregunta más normal en estos casos...
-¿Me has comprado Donettes?
-No había, cariño.
Bueno... Ahora me centré en el tipo.
-¿Y ese hombre?
-¿Que hombre? -encendio el coche y nos dirigimos de nuevo al aeropuerto.
-El que se acercó a ti en la gasolinera.
-Ah... Era el padre de Alison. Quería darte... -dijo rebuscando en el bolsillo de su chaqueta- esto -sacó una cajita.
-Ams... -la abrí y se me saltaron las lágrimas de la emoción y me tapé la boca por no gritar. Era un colgante con un corazón igualito al que tenía Ali en el parque. Por detrás estaba grabado: BFF A+M
Era precioso.
-Y... ¿qué es?
-Un colgante chulísimo, papi. Me encanta -dije poniéndomelo en el cuello.
Me giré hacia atrás.
-Oye, Lola. Mira que colgante más... -se había dormido
-¿Que pasa? -preguntó mi padre.
-Se ha dormido, nada más.

Al llegar al aeropuerto, unos chavales vestidos de botones nos ayudaron con las maletas. Mientras Lola  y yo vigilábamos el equipaje, nuestro padre sacó los billetes. Aquel sitio estaba repleto de gente. Se tenían que abrir paso a codazos.

Aquellos chicos metieron el equipaje en el avión mientras Lola y yo buscabamos los asientos 34, 35 y 36. Yo me pedí ventanilla, pero como mi hermana también la quería, se enfadó, pero sus enfados no duran más de 5 minutos.

Los asientos eran de parejas, así que a mi padre le tocó con un  señor viejo con cara de roncar.
-Ea, papá, ya tienes compañía -dije con una sonrisita en la cara.
-Te hace gracia, ¿no?
-Yo no me rio... YO ME DESCOJONO -Eché una carcajada, la cual se la contagié a él.

Por el altavoz sonó un mensaje. Se tonata que estaba grabado por las rebobinaciones

Señores pasajeros. Les comunicamos que el despegue será en 3 pminutos. Esperamos que disfruten del viaje. Gracias.

-Papá, dame la pastilla que luego no da tiempo.
-Vale cielo -saca una pastilla de una cajita de metal pequeña y me la da.
-Gracias.
Ah! Una cosilla: me dan pánico los aviones. No puedo viajar en uno y estar despierta. No puedo. Me dan ataques de nerviosismo. Así que unos minutos antes de despegar, me tomo un somnífero y tan tranquila.

Miré por la ventana con tristeza. Intenté agarrar la imagen que estaba viendo por ella con la mano, pero todo lo que pude hacer era ponerla sobre el cristal.
-Adiós California. Adiós... Mamá -después de la última palabra, me resbalaron por las mejillas unas lágrimas.

Me tomé la pastilla y un poquito de agua. Le di un beso en la frente a la pequeña Lola, y el sueño vino a mí. Los ojos se me fueron cerrando poquito a poco hasta caer redonda.

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