martes, 20 de agosto de 2013

17. Me has hecho daño

Me quedé en blanco. Si decía que sí iba a pensar que ya me había hecho ilusiones, y si decía que no a lo mejor le rompía el corazón. Opté por una tercera opción.
-No sé... ¿Tú que dices?
-No sé...

Lo miré sonriente. Estaba sonrojado. ¿Se había sonrojado.. Por mí?
-Mira Marcos, tú no eres de una sola chica.
-Ahora sí.
-Eres el que se tira a todas las nuevas.
-Ya no.
-Y no vas a cambiar porque esté yo aquí.
-Es tarde -no me enteraba de lo que decía.
-Además... -me detuvo con un beso. Un precioso beso forzando contra una columna del centro comercial.
-¿Acaso me has escuchado?
-Claro...
-... Que no -acabó la frase- eres muy charlatana.

Me agarró de la cintura y me pegó contra él lo máximo posible. Mi respiración se acerelaba cada vez más debido al nerviosismo.

-Así que... ¿Quieres algo conmigo? -pregunté rodeando su cuello con mis brazos.
-Claro que quiero, preciosa.

Al oír lo de preciosa me sonrojé. Así que terminamos nuestra conversación con un beso. Un largo y bonito beso que dio lugar a una nueva pareja en esta ciudad. «Así es, estoy saliendo con Marcos Selley. Moriros de la envidia, zorras.» Pensaba.

Al parecer en el instituto no pasaba desapercibida. Los chicos, aún sabiendo que tengo novio, me entraban. Un día iba por el insti con Marcos DE LA MANO y un tií me separó de él y me invitó a tomar algo. Lo malo de esto es que luego Marcos le partió la cara... Pero bueno.

A lo que voy es que Marcos me estaba cogiendo mucho cariño. Tanto que a cada tío que me echaba el ojo le lanzaba una mirada asesina. Celoosoo.

~~~DOS SEMANAS DESPUES~~~

Todo iba genial. Todo pura felicidad. Iba por la calle caminando cuando veo a Sam liandose con un chico en un callejón. Tenía curiosidad de saber quién sería el desesperado así que pasé lo más cerca de ellos para verle la cara. Cuando le vi, me quise morir. ¡El cabronazo de Marcos estaba con Sam! Corrí a casa y al llegar me metí en mi habitación cerrando la puerta de un golpe. Luego, me dejé caer en la cama a llorar. ¿Cómo se le puede hacer esto a una persona que te quiere?

Lloré un montón. Tanto que me dolía la cabeza, y como no tenía más lágrimas me quedé dormida.

Al despertar, eran las 8 de la tarde. Me levanté de la cama y me dolía mucho la cabeza. Cerca de la puerta había una nota. La letra era de mi padre, claramente.

Melanie:
Lola y yo vamos al super. Volveremos tarde por que quiere una muñeca nueva que han anunciado por la tele y tenemos que pasar por el centro comercial.
Te quiero.

Sola en casa. Llamé a Nicole, a Rossie, a Anna, a Chris y a Pao para ir al centro de compras o algo. Tenía que distraerme. No paraba de pensar en la imagen de Sam y Marcos ahí en el callejón. Hablando del rey de Roma. Miré mi móvil y tenía 14 mensajes de él. No respondí, solo me limité a escribir un tweet: «Que bajo has caído»

Me puse una camiseta escotada blanca con las palabras "FUCK YOU" difuminadas en rojo, unos shorts vaqueros y unas Vans rojas. Cogí dinero, las llaves y mi móvil y lo metí en un bolso y salí de casa.

Llegué pronto y estaba allí Anna.
-¡Hola Mel!
-Hola -respondí con la voz apagada.
-¿Qué tal con Marcos? -me dijo dándome un suave codazo en mi abdomen.
-Mm... -no pude responder. Los ojos se me llenaron de lágrimas muy rápido y rompí a llorar a moco tendido.
-Ey, ey, ey. ¿Qué ha pasado, cielo? -alzó los brazos y yo me lancé a ella abrazándola.
-¡¡Marcos me ha engañado!! Con la puta de Sam... -no podía hablar. Pronto, llegó corriendo Rossie y después Pao, Nicole y Chris.
-¿Qué ha pasado, Mel? -preguntaron las 4 a la vez.

Miré a Anna y le hice una señal para que se lo contara ella.
-Que cabrón el tío -maldijo Pao.
-Se ha pasado eh -murmuró Nicole.
-Que bajo ha caído -dijeron Chris y Rossie al unísono, como si hubieran leído mi tweet.

Me limpié las lágrimas con una mano.
-Venga, vamos de compras.
-¿Seguro que estás en condiciones? -Anna me apartó el pelo de la cara.
-Por supuesto que sí. Ese tío no se merece ni una de mis lágrimas.
-Así me gusta -dijo Rossie sonriente y dándome un abrazo.

Fuimos por todas las tiendas comprando camisetas, chaquetas, shorts, vaqueros, chalecos, sandalias, Vans... Muchas cosas.

Íbamos caminando y riendo con las bolsas en las manos. Lo estábamos pasando genial, pero de repente alguien me elevó en el aire agarrándome de la cintura y me llevó a una esquina.
-¿Qué te pasa, cari?
-No me vuelvas a llamar así en tu puta vida.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Naadaa. Todo esta bien -dije sarcástica. Me fui por un lado hacia las chicas.
-Dime qué he hecho.
Me di la vuelta cabreada y triste.
-Mira, chaval. Me has hecho daño, mucho daño. Confiaba en tí. No me esperaba esto.

Intenté evitar las lágrimas y volví hacia ellas.
-¿Dónde estabas?
-Nada importante...

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