lunes, 26 de agosto de 2013

20. Cena de navidades

La miré. Estaba sonriente. ¿Cómo le iba a decir que no? Asentí, pero no se atrevió a pedirle nada, así que nos fuimos. Nos sentamos en un banco  en el centro.
-Mel, tengo que decirte algo. He visto a un hombre rondando tu casa. Entró buscando algo y luego se metió en el coche en dirección al aeropuerto.
-¿Qué estás diciendo? ¿Que sabe dónde estamos?
-Pero ¿quién?
-El asesino que mató a mi madre.
-¿Ha muerto tu madre?

La miré boquiabierta.
-¿No lo sabías?
-Pues... No... Lo siento cielo...
-Tranquila, no pasa nada -en realidad estaba destrozada por el hecho de que mi mejor amiga no conociera esa terrible tragedia.

-¿Sabes? He roto con Bruno.
-¡¿Habéis salido juntos?!
-Si...
-Ah... Vale...

Seguro que han roto por que le ha engañado.
-¿Por qué habéis roto?
-Me ha sido infiel.
-¡Toma!
-¿Qué?
-No... Nada.

Le dí el número de Bryan ya que me lo había pedido y empezaron a chatear.

Se hizo de noche y volví a casa. Hacía frío, así que me puse una sudadera de ChupaChups. Coloqué la capucha en la cabeza y metí las manos en los bolsillos. Las luces de las farolas no eran muy potentes por lo que no veía bien por dónde pasaba.

Mi mente se centraba en un sólo objetivo: el asesino. ¿Qué quería de nosotros? ¿Por qué mató a mi madre? Dios...

Llegué a casa y mi padre estaba haciendo la cena de Navidad.
-Papá. Si cenamos los 3 sólos esto va a ser un rollazo.
-Tranquila cielo. Van a venir también Ali y sus padres.
-¿Y su hermano?
-También.
-Joder. Me cae fatal.
-¡Esa boca!
-Perdona... Pero es un guarro. Cada vez que lo veo me mira el escote.
-Pues ponte jersei. Anda, déjame cocinar tranquilo. Ve a tu cuarto o algo.
-Vale -agarré mi móvil y subí la corta escalera.

Entré en mi cuarto, cerré despacio y me tiré en la cama desbloqueando el móvil. Ví a Bryan y a Ali en linea.
-Qué raro -ironicé.

Encendí el ordenador e inicié sesión en Twitter. Ali y Bryan ya ponían tweets empalagosos, igual que Rossie y Danny y que Anna y Peter.   

También estube hablando con Chris por Skype.

Chris: Hola.
Yo: Hola
Chris: ¿Qué? ¿Tu amiga ya está con Bryan?
Yo: ¿Vienes al cine? -quise cambiar de tema.
Chris: ¿Cuándo?
Yo: Mañana, que hoy tengo cena.
Chris: Ok.
Yo: Chao.

Me desconecté antes de que pudiera responder. Me asomé a la ventana y vi llegar a Ali con su hermano y sus padres. Su padre estaba muy nervioso. Entraron en el edificio y al llegar a nuestra puerta, entraron ya que la habíamos dejado abierta.

Me puse el vestido que me había comprado con Marcos y con unos tacones no muy altos del mismo color: verde esmeralda. Bajé las escaleras y conduje a Johny y sus padres al salón. Mi padre iba detrás. Se sentaron y estuvieron hablando mientras James intentaba hackear el WI-FI. Me hacía gracia la cara que ponía cada vez que fallaba. Ali, Lola y yo pusimos la mesa.
-¿Qué tal con Bryan? ¿Ya sois pareja? -dije dándole con el codo suavemente.
-Shh. Que están ahí mis padres.

Los miré. Estaban hablando tranquilamente, pero su padre estaba observando la casa, cada rincón. Le había gustado mucho.
-Vamos a mi cuarto.

Dejé los cubiertos en la mesa y subí a mi cuarto con Ali pisándome los talones y el guarro de su hermano junto la escalera. Seguro que me quería ver las bragas. Que asco de tío.
-¡Que pasada de habitación! -gritó tirándose en mi cama.
-Gracias, pero aún no está decorada del todo.
-¿Tienes baño propio? -empujé una puerta con el trasero- Que chollazo, tía -se levantó de la cama entrando en el baño.

Se puso a registrar todos los cajones y yo me puse enfrente el espejo colocándome bien el escote del vestido.
-No hace falta que te lo subas tanto, guapa -James estaba apoyado en el marco de la puerta.
-¿Qué quieres?
-¿Yo? Muchas cosas... -dijo acercándose a mí y rodeando sus brazos en mi cintura.
-Lárgate de aquí -le dí un empujón contra la puerta y cerré fuerte. Volví al espejo y me hice unas ondulaciones en el pelo.

-¿Qué pasa? ¿Ha venido James?
-Sí... -miré a Ali y no pude contenerme la risa- ¡Tienes crema solar en la nariz! -solté tal carcajada que caí en la cama.

En pocos minutos nos llamaron para cenar. Bajamos rápidamente. Ya estaban en la mesa comiendo. Quedában dos sitios, por desgracia, me tocaba al lado de James. Cenamos.

Al acabar eran las 11 más o menos cuando sonó el timbre. Fui abrir y era Marcos. James iba detrás de mí.
-Hola cielo.
-Hola -respondió sonriente, pero su cara cambió al ver a James.
-Hola -dijo James detrás de mí apoyándose con una mano al marco de la puerta.
-¿Éste quién es?
-El hermano de Ali -le miré- ¿Puedes volver a la mesa?
-Claro... -se dio la vuelta y percorrió el pasillo hasta el comedor.
-Ah vale. ¿Qué te iba a decir... Quieres dar una vuelta?
-Espera que le pregunto a mi padre y me cambio.
-Pero si estás perfecta.

Sonreí y fuí hacia mi padre.
-Papá, ¿puedo dar un paseo con Marcos?
-Claro, pero no vuelvas tarde.
-¡Gracias papi!

Oí bufar de rabia a James. Me hizo gracia. Cojí mi móvil, lo metí en un bolso de noche y salí con Marcos.

Estuvimos un buen rato caminando y hablando. Pero me sonó el móvil.

*CONVERSACIÓN TELEFÓNICA*

Yo: ¿Diga?
Papá: Carinó, soy yo. Sólo era para decirte que no hace falta que vengas tan pronto.

Su voz temblaba, como de nerviosismo. Se oían voces de fondo.

Yo: Gracias, pero ¿por qué?
Papá: N-no, por nada.
Yo: Papá, ¿qué pasa ahí?

sábado, 24 de agosto de 2013

19. De picnic

Ya estaba feliz de nuevo, pero aunque ya lo había arreglado con Marcos, no iba a dejar de lado a mis amigos. Quedaba muy amenudo con Bryan y Danny ya que me llevaba muy bien con ellos, pero notaba a Marcos un poco tenso por eso. Decía que si podía venir con nosotros, pero le respondía que no hacía falta.

***NARRA MARCOS***

Últimamente Mel salía mucho con los chicos. Y lo raro es que no me dejaba ir con ellos. ¿Y si... Me estaba engañando? No. Me quería quitar estos pensamientos de mi cabeza.

Seguro que se aburría conmigo, así que quería prepararle algo especial, tan especial como ella. Lo único que se me ocurrió fue un picnic en el jardín delante del instituto. Cogí una cestita con cosas y un pequeño mantel. A las 8 de la tarde, ya oscurecía. Fui a su casa a buscarla y su padre la dejó venir, pero con la condición de volver no muy tarde. Accedió y me la llevé al jardín.

***NARRA MELANIE***

Danny y Bryan me dejaron en casa a las 7 más o menos y me tumbé al sofá a ver la tele. Más o menos una hora después llamaron al timbre. Era Marcos con una rosa en la mano.
-¡Qué bonita!
-Como tú.
-Oinx que mono -la cogí juntando mis manos con las suyas, y mi torpeza natural hizo que se me cayera.

Nos agachamos los dos para cogerla pero nos golpeamos las cabezas al levantarnos. Nos dio la risa.
-¿Quién es, Mel? -preguntó mi padre desde la cocina.
-... Un amigo, papá.

Marcos hizo una mueca ante mi comentario.
-¿Y qué quiere?
-Dice que si voy a dar un paseo con él. ¿Puedo?
-... Vale, pero no vuelvas tarde.

Sonreí, cogí mi móvil y una cazadora y salí con las llaves en la mano, las cuales metí en un bolsillo.

En el cielo ya no había luz, pero las farolas iluminaban la acera haciendo que viésemos cada paso que dábamos. Una suave brisa atravesaba mi ropa superior y batía mi pelo ondulado haciéndolo volar.

En medio de la acera me frenó y me ató un pañuelo a los ojos. Me agarró de la cintura para guiarme. No pregunté, simplemente me dejé llevar. Yo iba con los brazos estirados como una zombie para evitar chocarme con algo o alguien.

Caminamos unos 5 minutos y luego me paró. Estábamos sobre hierba, lo notaba a cada pisada que daba. Me quitó la venda y me aclaré la vista con los nudillos. ¡Un picnic! ¡Me había preparado un picnic en el jardín!
-¡Muchas gracias! Pero... ¿Por qué te has molestado?
-Porque quería hacer algo tan especial por ti como lo eres.
-¡Qué bonito! -me llevé las manos al corazón y luego me giré para verle la cara y darle un dulce beso.

Me senté con las rodillas dobladas a un lado en el mantel y él hizo lo mismo. Abrió la cesta y sacó una ensaladita. Estaba muy pero que muy buena. No sé quele había echado, pero era la mejor que había probado.
-¿Qué tal?
-Buenísima.

Hablamos mucho. Pasamos casi todo el rato besándonos. Lo pasamos muy bien. Lástima que ya se acabara el día.

Sonó mi móvil. Era Ali.

*LLAMADA TELEFÓNICA*

Yo: ¿Qué pasa?
Ali: ¿Qué tal te va? ¿Nuevas amigas? ¿Cómo es tu casa? ¿Tienes novio, pillina? ¿Mola el centro?
Yo: Hey, frena. A ver: Estoy bien, tengo 5 nuevas amigas y 2 nuevos amigos, es muy grande, se podría decir que sí, tengo novio jeje, el centro... Buah, ¡una pasada!
Ali: Tengo una sorpresa para ti.
Yo: ¿Ah, si?
Ali: Abre la puerta.

*FIN DE LA LLAMADA TELEFÓNICA*

Abrí la puerta y vi a Ali delante de la puerta de la vecina con el móvil en la mano.
-Tía, que es esta puerta.
-Ah... Vale.

Cerré la puerta y llamó al timbre.
-¡¡AAAAHHHH!!
-¡¡AAAAHHHH!!

Gritamos las dos y nos abrazamos. Hasta lloramos.
-Pero... ¿cómo...?
-Cogí un avión.
-Y... ¿cuándo...?
-Esta mañana.
-¿Por qu...?
-Te echaba de menos.

Le enseñe la ciudad, el centro, el insti, mi casa, le presenté a mis amigos y a Marcos.
-Que guapo -me susurró.
-Lo sé -dije riendo.

¡Ah! Una cosa que se me olvidó decir. Chris y Bryan acabaron cortando. No podían seguir con esa relación. Ahora seguiré con la historia.
-Y este es Bryan.
-Encantado.
-Igualmente -dijo con una sonrisa.

-¿Todos tienen novia? -me llevó a una esquina y empezó a hablqrme en susurros.
-Menos Bryan. Acaba de romper con su novia.
-¡Toma! Mi suerte ha cambiado. ¿Te importa si le pido salir?

Lo pensé durante un momento. He de admitir que Bryan todavía me atraía un poco. Si salen juntos... ¿Me pondría celosa?

viernes, 23 de agosto de 2013

18. Un beso de reconciliación

«Por favor llámame»
«¿Qué ha pasado? Hablame por WhatsApp»
«Melanie, por favor. Te hecho de menos»
Y más mensajes. Llamadas perdidas de Marcos. Mensajes privados. Chat. WhatsApp. WeChat. Etc.

Quería saber que había pasado. ¡Que te has liado con la puta de Sam!

~~~EXÁMENES~~~
Llegaba la época de exámenes.
Lunes examen de Naturales y Sociales.
Martes examen de Matemáticas y Lengua.
Miércoles, Música, Francés y Educación Física.
Jueves de Plástica y Religión.
Viernes LIBRE!!

Toda una semana y un finde estudiando. ¡Que agotador! Por fin viernes. He de admitir que me salieron bastante bien.

Esa semana de tantos exámenes sólo me he preocupado de ellos. No me he fijado ni en mis amigas ni en nada.

El viernes ya me relajé. Me empezéa fijar en todos los del insti. Se acercaban las Navidades. Se acababa el insti durante 3 semanas. No era mucho, pero era algo.

Marcos estaba muy pesado. Mea harté.
-¿Qué pasa?
-Que vas por ahí morreandote con putas como Sam -le dí un portazo a la taquilla.
-Yo no me he morreé con... Ah ya...
-¿Ahora te acuerdas?
-Pero yo...
-Tú... Mierda. No me vuelvas a hablar nunca. ¿Entendido?
-Escucha Mel...
-No, escúchame tú a mí. No me llames, no me mandes mensajes, no me Whatsappees, no me hables, no me toques. Dejame, ¿enteendido?
-Pero...
-Eres la primera persona además de mis padres en la que había confiado plenamente. Ni en mi mejor amiga. ¿Y me haces esto? ¡Que te dén!

Me fui echando humo hacia casa. Al llegar me di de cuenta de que me había dejado la mochila allí. Ya estaba cerrado.
-Lunes voy, en la entrega de notas -pensé.

Fui a dar un paseo. Me dirigía a una tienda de batidos cuando algo me golpeó y caí al suelo.
-¡Oye! ¡Mira por dónde vas!
-Perdona.
-¡Ay! -dije mirándome el codo. Estaba rascado.
-Lo siento. ¿Estas bien?
-Si... Si... -me extendió una mano para levantarme.
-Soy Danny.
-Yo Melanie -le sonreí y le dí dos besos.

Era un chico de mi altura, moreno, con los ojos castaños. Tenía una preciosa sonrisa.

-Déjame invitarte a un batido para compensarte.
-No tienes porqué.
-Por favor, te lo debo.
-Venga, vale.

Cogió el skate en una mano y con otra me rodeó con el brazo. Me senté en una mesa de la terraza dde la tienda mientras él pedía los batidos.
-¡De cereza! ¡Mi favorito! Gracias Danny.
-De nada mujer.

Nos tomamos los batidos y hablamos, mucho. Era perfecto. Le gustaban las mismas cosas que a mí, pero estaba enamorada de Marcos. ¿Por qué? Me lo quería quitar de la cabeza. Danny simplemente era un amigo, quizás el mejor que había tenido nunca.

Empezamos a quedar más, pero de forma amistosa, él tenía novia y no me quería meter en medio. Era Rossie. Le conté lo que me había pasado con Marcos y me dijo que pasara de él. Era un amigo suyo.

~~~LUNES~~~

El lunes no tardó en llegar. Estaba nerviosísima por las notas. ¿Quién no lo estaría? Nos reunieron por cursos y nos fueron llamando por orden alfabético. No tardé en salir. «Melanie Lean». Mi nombre resonó por todo el salón de actos. Me levanté del asiento y caminé hacia el escenario. Todos me miraban fijamente. Me sentía incómoda. Cogí las notas y volví a paso ligero a mi sitio. Me sentaba entre Pao y Nicole. Pronto salieron ellas.

Al acabar, Marcos me arrinconó en una esquina.
-¿Qué te dije?
-Calla y escucha. Danny me lo ha contado todo.
-Bocazas... -maldije entre dientes.
-No estoy liado con Sam ni quiero nada con ella.
-Entonces... ¿Por qué te he visto besándola?
-Se me lanzó encima.

Se me creó una sonrisa de oreja a oreja.
-Yo no sería capaz de hacer algo que te dañara. Yo... Te quiero.
-¡Y yo a tí cari! -Me agarró de la cintura y rozó sus labios con los míos creando un precioso beso. Un beso de reconciliación.

martes, 20 de agosto de 2013

17. Me has hecho daño

Me quedé en blanco. Si decía que sí iba a pensar que ya me había hecho ilusiones, y si decía que no a lo mejor le rompía el corazón. Opté por una tercera opción.
-No sé... ¿Tú que dices?
-No sé...

Lo miré sonriente. Estaba sonrojado. ¿Se había sonrojado.. Por mí?
-Mira Marcos, tú no eres de una sola chica.
-Ahora sí.
-Eres el que se tira a todas las nuevas.
-Ya no.
-Y no vas a cambiar porque esté yo aquí.
-Es tarde -no me enteraba de lo que decía.
-Además... -me detuvo con un beso. Un precioso beso forzando contra una columna del centro comercial.
-¿Acaso me has escuchado?
-Claro...
-... Que no -acabó la frase- eres muy charlatana.

Me agarró de la cintura y me pegó contra él lo máximo posible. Mi respiración se acerelaba cada vez más debido al nerviosismo.

-Así que... ¿Quieres algo conmigo? -pregunté rodeando su cuello con mis brazos.
-Claro que quiero, preciosa.

Al oír lo de preciosa me sonrojé. Así que terminamos nuestra conversación con un beso. Un largo y bonito beso que dio lugar a una nueva pareja en esta ciudad. «Así es, estoy saliendo con Marcos Selley. Moriros de la envidia, zorras.» Pensaba.

Al parecer en el instituto no pasaba desapercibida. Los chicos, aún sabiendo que tengo novio, me entraban. Un día iba por el insti con Marcos DE LA MANO y un tií me separó de él y me invitó a tomar algo. Lo malo de esto es que luego Marcos le partió la cara... Pero bueno.

A lo que voy es que Marcos me estaba cogiendo mucho cariño. Tanto que a cada tío que me echaba el ojo le lanzaba una mirada asesina. Celoosoo.

~~~DOS SEMANAS DESPUES~~~

Todo iba genial. Todo pura felicidad. Iba por la calle caminando cuando veo a Sam liandose con un chico en un callejón. Tenía curiosidad de saber quién sería el desesperado así que pasé lo más cerca de ellos para verle la cara. Cuando le vi, me quise morir. ¡El cabronazo de Marcos estaba con Sam! Corrí a casa y al llegar me metí en mi habitación cerrando la puerta de un golpe. Luego, me dejé caer en la cama a llorar. ¿Cómo se le puede hacer esto a una persona que te quiere?

Lloré un montón. Tanto que me dolía la cabeza, y como no tenía más lágrimas me quedé dormida.

Al despertar, eran las 8 de la tarde. Me levanté de la cama y me dolía mucho la cabeza. Cerca de la puerta había una nota. La letra era de mi padre, claramente.

Melanie:
Lola y yo vamos al super. Volveremos tarde por que quiere una muñeca nueva que han anunciado por la tele y tenemos que pasar por el centro comercial.
Te quiero.

Sola en casa. Llamé a Nicole, a Rossie, a Anna, a Chris y a Pao para ir al centro de compras o algo. Tenía que distraerme. No paraba de pensar en la imagen de Sam y Marcos ahí en el callejón. Hablando del rey de Roma. Miré mi móvil y tenía 14 mensajes de él. No respondí, solo me limité a escribir un tweet: «Que bajo has caído»

Me puse una camiseta escotada blanca con las palabras "FUCK YOU" difuminadas en rojo, unos shorts vaqueros y unas Vans rojas. Cogí dinero, las llaves y mi móvil y lo metí en un bolso y salí de casa.

Llegué pronto y estaba allí Anna.
-¡Hola Mel!
-Hola -respondí con la voz apagada.
-¿Qué tal con Marcos? -me dijo dándome un suave codazo en mi abdomen.
-Mm... -no pude responder. Los ojos se me llenaron de lágrimas muy rápido y rompí a llorar a moco tendido.
-Ey, ey, ey. ¿Qué ha pasado, cielo? -alzó los brazos y yo me lancé a ella abrazándola.
-¡¡Marcos me ha engañado!! Con la puta de Sam... -no podía hablar. Pronto, llegó corriendo Rossie y después Pao, Nicole y Chris.
-¿Qué ha pasado, Mel? -preguntaron las 4 a la vez.

Miré a Anna y le hice una señal para que se lo contara ella.
-Que cabrón el tío -maldijo Pao.
-Se ha pasado eh -murmuró Nicole.
-Que bajo ha caído -dijeron Chris y Rossie al unísono, como si hubieran leído mi tweet.

Me limpié las lágrimas con una mano.
-Venga, vamos de compras.
-¿Seguro que estás en condiciones? -Anna me apartó el pelo de la cara.
-Por supuesto que sí. Ese tío no se merece ni una de mis lágrimas.
-Así me gusta -dijo Rossie sonriente y dándome un abrazo.

Fuimos por todas las tiendas comprando camisetas, chaquetas, shorts, vaqueros, chalecos, sandalias, Vans... Muchas cosas.

Íbamos caminando y riendo con las bolsas en las manos. Lo estábamos pasando genial, pero de repente alguien me elevó en el aire agarrándome de la cintura y me llevó a una esquina.
-¿Qué te pasa, cari?
-No me vuelvas a llamar así en tu puta vida.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Naadaa. Todo esta bien -dije sarcástica. Me fui por un lado hacia las chicas.
-Dime qué he hecho.
Me di la vuelta cabreada y triste.
-Mira, chaval. Me has hecho daño, mucho daño. Confiaba en tí. No me esperaba esto.

Intenté evitar las lágrimas y volví hacia ellas.
-¿Dónde estabas?
-Nada importante...

domingo, 18 de agosto de 2013

16. ¿Estamos saliendo?

-Hola... Papá.
-En el instituto me llamas señor director. ¿Está claro?
-Vale.
-¿El director es tu padre? -le dije susurrando a Marcos.
-Sí.
-Llegan tarde. Están castigados todo el día sin venir a clase.
-Pero...
-Ni pero ni nada -dijo interrumpiéndome-

Salimos de allí a toda prisa. No me apetecía que ese señor tan desagradable me riñera más.
-¡Genial! Todo el día sin clase -dije sarcástica.
-Tranqui, no pasa nada.
-¿Qué le digo a mi padre? "Papá, que llego pronto porque he estado liándome con un chico y el director me ha echado por llegar tarde".
-No, joder. No vayas a casa y punto.
-¿Y que hago? No quiero aburrirme.
-Yo tengo ideas... -dijo con una sonrisita mirándome el escote.
-¡Ey! -le di un guantazo en la cara.
-¡Vale! Perdona.

Dimos un paseo por el centro comercial, comimos un helado, y tal  y tal. A esa hora la calle se llenaba de gente. Ibamos caminándo, riéndome de las tonterías que decía. Levanté la mirada para ver el reloj que había en una pared, pero vi a mi padre mirando un escaparate a pocos metros de mí.
-Mierda... -susurré para mis adentros.
-¿Qué pasa?
-Está ahí mi padre -me agaché un poco y me metí en un baño.
-¿Y qué más da que estea aquí? -dijo pegado a la puerta del baño.
-No quiero que me riña. Avísame cuando se haya ido -respondí susurrándole.
-Vale.

Oí sus pasos alejarse y luego volvió.
-Ya no está.
-Fiuf -suspiré aliviada. Salí del baño y estaba Marcos en frente mía. Muy cerca-. ¿Va-vamos?
-¿Por qué tartamudeas? -dijo sonriendo levantándome la barbilla.
-Yo no tartamudeo -sentí cómo se me encendían toda la cara.
-Claro que sí -me agarró de la cintura y me dio la vuelta juntándo su pecho con mi espalda- pero si te has sonrojado -dijo susurrándome al oído.
-¡Qué va! -me intenté alejar un poco pero no me dejó- Venga. ¿Nos vamos?
-Vale, lo que la niña diga -dijo soltándome.

Sonreí al verme en libertad y salí del baño. Noté como caminaba detrás de mí, su aliento en mi nuca. Estaba todo lleno, así que se pegaba mucho a mí.

Pasamos por un montón de tiendas. ¡Qué pasada de ropa! ¡Era chulísima! ¡En una había unos vestidos... Dios!
-¡Vamos! -le dije cogiéndole la mano y tirándo de él hacia una tienda.

¡Cuánta ropa! ¡Qué pasada! Estaba flipando.
-¡Madre mía! -vi un vestido precioso, y no muy caro.

Era verde esmeralda claro, como mis ojos, con lentejuelas alrededor del escote. No tenía tirantes ni mangas, pero un escote bastante grande. No muy corto, pero no me llegaba a las rodillas. Sinceramente, era el mejor vestido que había visto en mi vida, y me lo tenía que probar. Lo cogí y me lo llevé al probador. Estuve un ratito, pero al final salí. Me iba como un guante. Aparté la cortina y Marcos estaba sentado enfrente en una silla chateando. Levantó la mirada y los ojos se le quedaron como platos.
-¡Joder! O sea... -se aclaró un poco la voz.
-¿Qué tal? -dije dándome una vuelta.
-Impresionante -esa palabra me hizo sonrojarme.
-Anda ya... -me miré al espejo. Me quedaba bastante bien, la verdad.
-Buah -susurró mordiéndose el labio.
-¿Te gusta?
-Me encanta.
-Pues... Me lo quedo.

Me di la vuelta para meterme de nuevo en el probador, me cambié y salí con el vestido en la mano. Fui a pagarlo y salimos de la tienda. Ibamos caminando, cuando Marcos me detuvo agarrándome del brazo y tirándo de mí.
-¿Qué pasa? -pregunté mirándole a los ojos.
-Quería hacerte una preguntita...
-Dime.
-¿Entonces ahora... Estamos saliendo?

15. Tú, Mel. Eres tú.

Estaba muy enfadada con él por lo de Sam, pero me daba pena.
-Tienes 2 minutos.
-Verás... Es que no sé como decirlo.
-Dilo y punto, tengo prisa -en realidad no la tenía. Me mordí el labio inferior mirándole a los ojos.
-No... No puedo...
-¿Es algo malo?
-No sé.
-Dímelo.
Se sentó en el suelo.
-Me he enamorado de... Una chica...
-¿Tú? ¿Enamorado?
-Sí, y mucho.
-¿Quién es? -estaba segura de que diría Sam.
-Me da vergüenza -se levantó y se fue corriendo.
-¡Espera Marcos! -grité, pero estaba muy lejos.

Entré en la sala. La película estaba empezando. Busqué a Peter con la mirada, pero estaba con Anna. Muy abrazaditos, ya que la peli era de miedo. No quise molestar así que me fui.

Al llegar a casa, estaban mi padre y Lola en el sofá viendo la tele.
-¿No ibas al cine con... Peter? -preguntó mi padre extrañado.
-Al final llegó su novia y por no molestar me fui.
-Ah vale. ¿Quieres sentarte? Va a empezar una película.
-No, gracias. Me voy arriba.

Subí a mi cuarto y me tumbé en la cama a mirar el Twitter. Uno de Marcos que decía «Mira el WhatsApp». Cogí el móvil y tenía "54 mensajes de 2 conversaciones". Un mensaje de Marcos y 53 de Ali. ¡Ali! Tenía que contarle todo esto. No tenía tiempo. En el de Marcos ponía que teníamos que hablar, así que contesté.

Yo: ¿Qué pasa?
Marcos: Que esa chica está muy enfadada conmigo porque cree que me he liado con otra.
Yo: Pero ¿quién es?
Marcos: Tú, Mel. Eres tú.

¡¿Qué?! ¿Le gusto... Yo? No... Me lo podía creer. Dejé el móvil y me quedé quieta, pensando.

A la hora de cenar, no bajé. Tenía sueño. No tardé en quedarme dormida.

Me desperté temprano. Me duché, busqué una ropa chula en el armario. Bajé para desayunar y al acabar me fui.

Por el camino me encontré con Bryan.
-¿Qué pasa? ¿Nunca voy a llegar al insti tranquila? -pensaba.
-Oye, Mel. ¿Qué le has hecho a Marcos? Está rarísimo.
-¿Yo? Nada.
-Ah, vale.

Me encaminé de nuevo al instituto. Entré y lo ví junto a mi taquilla sentado en el suelo. Tenía la misma carita que me enamoraba.

-Mel... Yo...
-Shh. No hace falta que digas nada -dije sentándome a su lado- no pasa nada.
-Pero esto es rarísimo...
-Ya pero es normal. Ahora tienes que tranquilizart... -no me dejó continuar. Soy muy charlatana, pero esa forma de hacerme callar me encantaba.

Se acercó a mí besándome. Ese beso tan perfecto se alargó hasta que tocó el timbre.

Nos fuimos corriendo a clase, pero el director nos paró en el pasillo.

sábado, 17 de agosto de 2013

14. Me estoy enamorando

***NARRA MARCOS***
-¿Pero a tí qué te pasa? -una voz hizo levantar mi cabeza de la comida. Era Austin.
-¿Qué pasa? -dije confuso, aunque no lo estaba.
-Tu índice de popularidad ha bajado en picado. Has dejado de ligar. ¿Qué pasa?
-Nada... -bajé la mirada removiendo mi comida con el tenedor.
-Ya sé -dijo chasqueando los dedos-. Esto es porque la nueva... Melanie, no te hace caso, ¿no? -me miró sonriente a punto de reírse.
-Es... Es posible... -soltó una fuerte carcajada.
-Madre mía. Ya no sabes ligar -hizo una pausa y continuó- ¿Te importaría que me la ligara yo?
-¡Ni se te ocurra! ¡A Mel la dejas en paz! -me paré mirando alrededor para asegurarme de que nadie me había oído. Pero todos estaban en silencio mirándome. Me levante y me dirigí a la puerta- Voy a... Tomar un poco de aire...
-¡Espera! -dijo acercándose a mí, colocándose en frente y agarrándome los hombros- ¿Te gusta... Mel?
-¡De eso nada! ¿Como me va a gustar esa niñata? -respondí con la voz entrecortada y un poco sonrojado. Tragué saliva- Venga, déjame salir de aquí.

Salí y me crucé con ella. Parecía enfadada. ¿Sería por lo de Sam? Me besó ella, nada más. No me atrevía a decirle nada, o sea, me ignora, me odia.

-¿Qué me pasa? Soy Marcos Selley. Me ligo a todas las chicas del puto insti. ¿Qué me pasa con esta tía? -pensaba sentado en un banco del patio.
-¿Qué te pasa? -giré la cabeza y era Anna.
-No lo sé ni yo -dije entre susurros bajando la cabeza de nuevo.
-Venga, dímelo -dijo Anna sentándose a mi lado.
-Es que... No sé que me pasa. Antes todo era normal. Me ligaba a todas las tías. Y ahora llega Mel y... No puedo hacer nada. Ahora ya no ligo. No sé que me pasa.
-¿Es posible que te estés enamorando?
-¡Otra! Igual que Bryan.
-¿Es posible?
-... Puede...
-¡Madre mía!
-A callar, ¿eh? Nadie tiene por qué saberlo.
-Saber... ¿qué?
-Que... Me estoy enamorando de Mel.

***NARRA MELANIE***
Me crucé con Marcos a la salida de la cafetería, pero ni me molesté en mirarle.
-Ahora vengo, chicas -dijo Anna entrecortada.
-Vale... -dijimos al unísono las demás.

Entramos en la cafetería y pedimos la comida. Vi a Bryan sentado en una mesa junto a la mochila de Marcos. Miré a Chris y le eché valor.
-Chris, ¿po-podemos hablar? -dije temblorosa.
-Claro Mel.

La llevé a una esquina y la miré a los ojos. Estaba triste, y después de esto todavía más.
-¿Qué pasa?
-A ver... Es que... Vamos a ver...
-Dímelo, no me enfadaré.
-Bryan me ha besado. Pero... No me ha gustado eh, me aparté lo antes posible de él y le reñí -estaba nerviosa por su reacción. Se había quedado paralizada- ¿Chris? -Pasé mi mano por su mirada, la cual concentrada en mí.
-Que... Te has besado... Con mi novio...?
-¡Fue él! Te lo digo porque no me lo podía guardar dentro.
-¡¿Pero como se puede ser tan... Zorra?!
-Lo siento mucho... No ha significado nada.
-¡¿Que no ha significado nada?! ¡¿Y para él?!
-No sé...
-No me esperaba esto de tí.
-Por favor, no te enfades conmigo.
-Dame tiempo -se llevó una mano a la cabeza y se fue.

Marcos estaba triste. Se me rompía el corazón verle así. Nunca le había visto así, ni yo ni nadie. Seguro que aquella rubia ha pasado de él.

Iba al cine con Peter, un chico muy majo que me había invitado. El hecho de que salía con Anna no afectó nada, y a ella le pareció bien. Sacó las entradas y entró en la sala sin mí. Yo fui al baño. Al salir de él Marcos me paró. Estaba con los ojos llorosos. Me agarró de la cintura y me sentó en un sillón que había fuera. Él se colocó delante.
-¿Podemos hablar?

viernes, 16 de agosto de 2013

13. ¿Celoso? ¿De mí?

¿A Bryan? ¿Gustarle yo? Sin pensármelo dos veces lo empujé hacia atrás y me limpié los morros.
-¿De qué vas? Estás con Chris, ¿recuerdas?
-Lo sé.
-¿Y por qué coño me besas?
-No sé... -bajó la mirada como avergonzado.
-Mira... Esto no ha pasado, ¿vale?

Me di la vuelta y me fui a casa. De camino, me encontré a Marcos liandose con una chica alta y rubia. No le dí importancia. Metí las manos en los bolsillos de la chaqueta y me fui con la cabeza baja para que no me viera, pero creo que me vio.

Al llegar a casa, le hice la merienda a Lola, ya que nuestro padre estaba trabajando. Hice los deberes pero me costaba. No paraba de pensar en Marcos y en Bryan y de tocarme los labios pensando en el beso de hacía un rato.

Los días pasaban rápido. Todo volvía a ser una rutina, pero me sentía incómoda con Chris. Me llevaba mejor con Rossie, Anna, Pao y Nicole. Pero un día me harté. La vi llorando en el baño del parque y no tuve otra opción que ir a consolarla.
-Ey, ey, ey. ¿Qué te pasa?
-Que me odias. Eso me pasa -ahí me di de cuenta de que Chris era una persona muy sensible.
-Yo no te odio, mujer.
-¿Y por qué me ignoras?
No sabía si contárselo. A ver, si se lo cuento le romperé el corazón, me odiará y la perderé como amiga, y si no se lo cuento el remordimiento me comerá por dentro. Tenía que hablar con Bryan.
-No te ignoro, sólo que no quiero dejar a las otras de lado.
-Vale -dijo sonriendo.

Me gustaba Marcos, pero va Bryan y me besa. No me pueden gustar de dos personas... O sí... No. Lo de Bryan sólo fue un beso. Lo de Marcos... Otro. Nada más.

Iba por la calle paseando con Chris cuando un chico moreno me cogió y me llevó a un rincón. Le miré a la cara y le reconocí.
-¿Qué quieres, Marcos?
-¿Qué te pasa, Mel?
-¿Por qué no te largas a liarte con aquella rubia y me dejas en paz?
-¿Y tú por qué no te calmas y me escuchas? ¿Te los has pensado? -sacó una sonrisita, pero yo me cabreé aún más.
-¿De qué vas? ¿No tienes bastante con las demás? -echaba humo.
-A ver si te entra en la cabeza. Todas las que entran en esta ciudad pasan por mis manos. -ahí sí que llegué al límite.
-¿Tu eres gilipollas? ¿Te crees que todas las chicas se mueren por tí? Creído arrogante egocéntrico...
-Me da igual lo que digas, no vas a poder resistirte.
-Te apuesto lo que quieras a que me resisto -dije sacando una sonrisa pícara igual que la suya.
-Lo que quiera, ¿eh?
-Así es.
-Si gano, haces lo que yo quiera durante... Un mes, y si ganas, que no vas a ganar, te dejo en paz para siempre.
-Trato hecho -le extendí la mano en forma de afirmación.

Cada día, Marcos estaba más frustado. Estaba ganando la apuesta. Cada vez que pasaba por delante de él y miraba su cara de enfado, disfrutaba. Mucho. Pero había un problema. Siempre que lo veía con otra me sentía mal. Hasta llegó a caerme una lágrima.

También otros chicos tonteaban conmigo en el insti. Eran realmente guapos, pero no me gustaban. Otros eran simplemente frikis. Cada vez, Marcos estaba con menos chicas. Estaban disminuyendo sus ligues semanales. ¿Por qué? Tenía algunas teorías...

Al llegar a casa, me llegó un WhatsApp de él.

Marcos: ¿Qué? ¿Ligando con otros?
Yo: ¿Estás celoso?
Marcos: ¿Yo? Jamás.
Yo: Mm... No sé yo...
Marcos: ¡Pero que tonterías dices, por Dios!

¡Estaba celoso! Jajajaja. Me gustaba eso. Marcos celoso... De mí. ¡Madre mía! En ese momento me dí de cuenta de una cosa. Estaba enamorada de él.

martes, 13 de agosto de 2013

12. Nuevas amigas

Ahí estaba. Contándole todo a una completa extraña. Bueno, extraña no. Era Chris. Tomé aire y empecé a hablar.
-Yo vivía en California, pero un día mataron a mi madre. El asesino sigue suélto y mi padre nos trajo a vivir aquí lo antes posible. Nada más llegar, me he morreado con Marcos. Esta noche he soñado con mi madre. Medio muerta me dijo «Me has olvidado. Has cambiado. Pensé que me querías» -lo dije todo de golpe. Solté un montón de aire aliviada, pero la cara de extrañeza de Chris no me ayudaba.
-Y... ¿Sabe dónde vivís ahora?
-¿Quién? ¿El asesino? No... No.
-Joder tía. Siento lo de tu madre -me dio un abrazo.
-¿Y que tal tú? ¿También con rolletes?
-Yo ya me he asentado -dijo riendo.
-Cuenta, cuenta. ¿Quién es?
-Un chico rubio... -susurró sonrojándose.
-¡¿BRYAN?!
-Sii -le salió una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Muy bien eh! ¡Es muy guapo!
-Y mío -dijo riendo.
Nos reímos las dos.

Tocó el timbre, Chris acabó la bebida y nos fuimos a clase. Las 3 primeras horas pasaron muy deprisa. En la hora del recreo, me compré un bocadillo y me fui al patio con Chris. Nos sentamos en un banco a hablar. La conocía desde hacía poco, pero me llevaba genial con ella.
Me presentó a sus mejores amigas: Rossie, Anna, Nicole y Pao. Muy majas. Dimos un paseo por todo el patio y encajamos. Me dieron su numero las cinco para luego Whatsappear. El día acabó rápido.

A las 5 recogí a Lola en el cole. Se quedaba en el comedor y ya no venía para casa hasta la tarde.
En vez de ir a casa, nos fuimos al parque. Ella se fue a jugar con sus amigas y yo quedé con las mías, con mis nuevas amigas. Dimos una vuelta por el parque, ya que tenía que vigilar a Lola.

¡Tenían móviles chulísimos! Chris un Samsung Galaxy lll; Rossie un Huawei enorme; Anna un Sony Xperia I; y Pao y Nicole un Samsung Galaxy Mini. Y yo con mi Samsung Galaxy Y tan ricamente.
Lo estabamos pasando bien, pero notaba a Chris un poco triste.
-¿Que te pasa?
-Creo que a Bryan le gusta otra...
-¡Qué tontería! Le gustas tú.
-¡Y tú que sabrás!
-¿Sospechas de alguien?
-No, pero lo noto distante, como si se fijara en otra. He intentado que quedáramos, pero siempre dice que no le apetece.
-Vaya... pues no sé... no le he visto fijarse en otra.

Tenía muchas ganas de llorar, lo notaba. Tenía lágrimas en los ojos, así que le susurré al oído.
-¿Un abrazo? -extendí los brazos.
-¡Sii! -se lanzó a mis brazos sollozando. Normal. Pobrecita.
-Veengaa, no llores -dije acariciándole el pelo.
Las demás chicas estaban en una chuchería.
-¿Cómo no voy a llorar? Ahora seguro que rompe conmigo.
-Si te cambia por otra, es que no te merece. Como me entere de quién es esa... zorra.
-Llevamos 2 años juntos.
-Ai Dios -me llevé una mano a la frente, ella se asustó y se puso a llorar otra vez.
Pronto llegaron las otras y me ayudaron a consolarla.

Ya era tarde. Eran las 6 y media. Llamé a Lola, me despedí de mis amigas y nos fuimos a casa. Lola se fue corriendo. Por el camino me encontré a Bryan.
-Oye, eres el novio de Chris, ¿no?
-Sí.
-Pues más te vale tratarla bien, y ni se te ocurra dejarla por otra, ¿está claro?
-Lo que tú digas -me miró con una cara que nunca se la había visto a un chico.
-Pues eso.

Dicho esto, me dirigí hacia casa, pero me agarró del brazo, tiró de mí y en un abrir y cerrar de ojos me encontraba pegada a sus labios.

domingo, 11 de agosto de 2013

11. El sueño

Yo: No quiero nada contigo, ¡joder!

Marcos: Pues en mates no tenías la misma opinión.

Yo: No sé lo que me ha pasado...

Marcos: Pues que estas colada por mí.

Yo: Ni en tus sueños, monada.

Dicho esto, me fui a cenar. Al acabar, subí a mi cuarto. Me puse el pijama y me dormí al momento de meterme en la cama.

~SUEÑO~
Estoy en nuestra nueva casa. Fiesta de inauguración. Todos lo pasan bien, pero llaman al timbre. Abro y es mi madre con las heridas aún en el abdomen.
-Me has olvidado. ¿Qué te ha pasado, Melanie? Antes no eras así. Pensé que me querías, hija.
~FIN DE SUEÑO~

Me desperté asustada. Estaba sudando un montón.
-Mamá... Yo... Te quiero... -varias lágrimas corrían por mis mejillas y caían en las sábanas de la cama.

No podía dormir. Eran las 04:30 de la mañana. Le dije "Hola" a Ali unas 10 veces a ver si me contestaba, y al final lo hizo.

Estuvimos hablando hasta las 6, cuando se le acabó la batería. Yo me dí una ducha y me preparé para ir al insti. Cuando llegó la hora de desayunar, me preparé unas tostadas y un gran tazón de leche con Colacao.

Las 8:30. Una hora estupenda para ir hacia el instituto. Cogí la mochila y la subí a un hombro. Me despedí de mi padre y de Lola y me encaminé hacia allí.

De nuevo, me encontré con Marcos. Me paró y me cogió de la cintura. Eso me gustaba, pero no estaba de humor.
-¿Que pasa? ¿La niña pija está enfadada?

Me dio un beso, pero como no me apetecía tener ningún contacto con él, le mordí la lengua y le empujé contra una farola.

Marcos se quejó. Me miró con cara de "esta me la pagas".
-Frena, fiera.
-No estoy de humor, ¿vale?
-¡Bueno! Lo que la niña diga.

Dicho esto me dirigí hacia el insti. Al llegar, no paraba de pensar en mi sueño. Aún faltaban 20 minutos. Subí las escaleras para ir a mi taquilla. Busqué la llave en la mochila. Busqué en todos los bolsillos, pero no la encontraba. Rebusqué e los bolsillos de la chaqueta y nada. Tenía una frustración inmensa en mi interior y tenía que pagarla con algo. Miré fijamente la taquilla y le di un fuerte puñetazo, del cual me arrepentí ya que me hice daño en la mano. Apoyé mi cabeza en ella y noté como de mis ojos llovían nuevas lágrimas.

-Oye. Como sigas así la vas a romper -una dulce voz se acercaba a mí.
Era una chica un poco más baja que yo, rubia con mechas castañas y ojos azules oscuros. Se acercó a mí con una sonrisa, pero se le borró de la cara al verme llorar. Se apresuró mucho más a mí.
-¡Ey! ¿Qué te pasa?
-Nada... -me tapé la cara con las manos y me senté en el suelo- ¿Quién eres?
-La que te va a consolar. ¿Por qué no bajamos a la cafetería y me lo cuentas todo?

Levanté un poco la mirada y su sonrisa me dio confianza para cogerle la mano y levantarme del suelo. Bajamos las escaleras a paso ligero.
-¿Cómo te llamas?
-Christine. Me puedes llamar Chris. ¿Y tú?
-Yo Melanie, pero me puedes llamar Mel.

Llegamos a la cafetería, ella pidió una CocaCola, pero a mí no me apetecía nada. Nos sentamos en una mesa, una enfrente de la otra.
-A ver, cuéntame.

sábado, 10 de agosto de 2013

10. En matemáticas

Abrí el sobre y empecé a leer.

Oye guapa. No te hagas la dura. Todas caen. A finales de semana estarás en mis brazos, nena.

Al leer eso me cabreé aún más con el. ¿Como podía ser tan... Idiota?

Me llegó un mensaje:
Bryan: Hola Mel, soy Bryan.

-¡Ahora me acuerdo! Le di mi número.
¿Estaba hablando sola?

Yo: Hola Bryan. ¿Qué pasa?

Bryan: Marcos me pide tu número. Lo tengo aquí al lado. ¿Se lo doy?

Tardé un rato en pensármelo, pero accedí.

Yo: Venga, dáselo.

En menos de 30 segundos, me llegó un WhatsApp.

Marcos: Que, hermosa. ¿Me echabas de menos?

Yo: Para nada.

Estuvimos hablando un buen rato. Llego la hora de cenar. Me despedí de él y bajé.
-¿Podemos pedir una pizza? -le pregunté a mi padre.
-Vale, pero una mediana.
-Vale.

Llamé y no tardaron en traerla. Cenamos la pizza , vimos una peli y luego nos fuimos a la cama.

Al día siguiente, fuimos a por los libros y todo el material escolar.

~~~~

Lunes. Suena el despertador a las 07:00 de la mañana. ¿Lo normal? Tirarlo al suelo y darse la vuelta.
-¡¡ARRIBA MEL!! ¡¡VAS A LLEGAR TARDE!!
Miré mi reloj con los ojos entrecerrados. ¡¿LAS 08:30?! ¡¡¡Entraba al insti a las 9!!! Me levanté de la cama a toda pastilla y me metí en la ducha. Acabé rápido, me envolví con una toalla y corrí hacia el armario para vestirme. Las 08:50. Cogí dos tostadas y me fui corriendo por la puerta.
-¡Adiós, papá!

No sabía muy bien por donde era el insti, así que pregunté a unas 3 personas. Corrí a toda prisa, pero choqué con alguien y me caí al suelo. Me levanté sin quitar la mirada del reloj.
-¡A ver si miras por donde vas! -grité corriendo.

Llegué exhausta a la entrada y subí las escaleras. Tocaba matemáticas.
-Llega tarde, señorita Lean.
-Lo sé, lo siento.

Quedaban 4 sitios al fondo. Me senté al lado de una ventana. En ese instante entró un chico con una gorra y un skate en la mano. Era con quien me chocara antes.
Se acercó a mi sitio y me habló al oído.
-Al parecer estamos en la misma clase.
-Sí, por desgracia -dije ignorándolo.

Cuándo acabó la clase, recogí mis cosas lo antes posible para no quedarme a solas con Marcos, pero pasó justo lo contrario. Todos se apresuraron mucho más que yo. El profesor también se fue y me quedé con el moreno de ojos verdes.
-¿Qué? ¿Te quieres quedar a solas conmigo?
-De eso nada.

Me dirigí hacia la puerta, pero Marcos me detuvo. Me cogió de la cintura, me sentó en la mesa del profesor y me empezó a mirar de arriba a abajo.
-¿Qué pasa?

Me miró a los ojos y me besó, pero no un piquito tímido, no. Un morreo en toda regla. Yo no sabía qué hacer, me gustaba, así que cerré los ojos y me dejé llevar. Me agarró le las caderas. Una voz nos interrumpió.
-Ustedes, ¿no saben que tienen más clases?
Marcos se separó y miró al profe con cara de asco.
-Ah, ¿sí? No tenía ni idea -respondió sarcástico.

Me levanté dispuesta a salir, pero el moreno me agarró del brazo.
-Esto no ha acabado, Mel.
-Eso habrá que verlo, guapo -le guiñé un ojo y me fui.

Se veía que Marcos se había quedado con el calentón. Sinceramente, me gustaría haber seguido. ¿Que si me gustaba Marcos? Es posible... Pero seguía siendo un imbécil.

viernes, 9 de agosto de 2013

9. El instituto

Mi padre estaba ocupado negociando con aquel señor y Lola estaba viendo Bob Esponja, así que me tocaba a mí abrir.
¿Por que no me extrañaba? Era Marcos. Llevaba el skate en una mano y en la otra un colgante. Me sonaba mucho.
-¿Cómo me has encontrado?
-Éste es el único piso que ya no tiene el cartel de "Se vende".
-¿Los vecinos no lo han quitado aún?
-Se ve que no...
-Bueno, ¿a qué has venido?
-¿Estás sola? -dijo guiñándome un ojo.
-Tengo en casa a mi padre y a mi hermana de 5 años.
-Ah... Entonces nada... Venía para darte esto -Extendió una mano y me dio mi colgante. Se me había caído al escalar en el rocódromo. Me lo dió y se fue.
-¡Espera!
-¿Que pasa? Has cambiado de idea sobre mí.¿Quieres...? -sonrió pícaramente.
-De eso nada, solo era para darte las gracias...
Me sacó una preciosa sonrisa y se fue en el skate. ¿Cómo se podía ser tan idiota y tan... guapo al mismo tiempo?
Con esto no digo que me guste. ¿O sí...? NO.

~~~

Era viernes. Mi padre nos llevó a Lola y a mí a registrarnos en el insti.
-Buenos días, señor -dijo una amable mujer.
-Hola. Venía para inscribir en el colegio a mis hijas. Lola para 1º de primaria y Melanie para 4º de ESO.
-Vale. Usted entre conmigo en esta oficina y con los DNIs de las niñas.
-Venga chicas, id al patio.

Cogí a mi hermana de la mano y salimos afuera. Allí había muchos niños de todas edades. Me agaché hacia mi hermana.
-Oye, peque. ¿Damos una vuelta al cole y luego al insti para ver como es?
-¡¡Vale!!
El colegio y el instituto estaban adosados. Primero dimos una vuelta por el colegio. Madre mía. ¡Era enorme! En la entrada había un parque para los niños pequeños. Más abajo, estaba el parque para la gente de primaria, con 2 pequeños campos de fútbol y dos pequeños campos de baloncesto. Delante, la entrada al interior del edificio. Tenía 2 pisos. En la planta baja estaba el comedor y el gimnasio. En la segunda planta, estaban todas las clases, la sala de profesores, direccion, y todo eso.

Luego fuimos al instituto. Había mucha gente que se estaba registrando. Fuimos por todo el edificio. Tenía 3 plantas. Tenía taquillas en todas ellas. Había un patio delantero, que hacía posible verse los del insti con los del colegio. Otro patio trasero tenía un campo de fútbol y una puerta llevaba al polideportivo.

Ese sitio era enorme. Fui a la cafetería del instituto con Lola. Ella cogió unos Cheetos y yo un Nestea. Nos sentamos en una mesa de allí.
-¿Vamos mañana al cine?
-¿Qué película hay?
-Los pitufos 2.
-Vale. Luego se lo pregunto a papá.
-¿Y mamá?
-Está con la abuela -no se me ocurría nada.
-¿Y cuándo viene?
-Va a estar con ella un tiempo.
-Jo...

Un rubio se acercó a nuestra mesa y me habló al oído.
-¿Así que eres la chica que ha pasado de Marcos?
-Esa soy yo.
-Holaa -dijo Lola entusiasmada.
-Hola enana -dijo sonriendo el rubio y se dirigió a mí de nuevo- Por cierto, me llamo Bryan.
-Yo Melanie, pero llámame Mel.
-Bonito nombre -me miró con esos ojos azules. Era también muy guapo, pero ni la mitad de Marcos.
-¿Y tú qué? ¿No "pruebas" a las nuevas?
-¿Yo? ¡Que va! Marcos no me deja.
Al oir eso me reí, y le contagié la risa.
-Melanie, ¿puedo coger otra bolsa?
-Veengaa, la última.
Le di dinero y fue a buscar los Cheetos.
-Que monada -dijo Bryan.
-¿Como puedes ser tan majo siendo amigo de Marcos?
-Por que no soy como él.

Sí. Bryan era muy majo y no estaba nada mal, pero no me gustaba.

-Dime la verdad. ¿Te gusta Marcos?
-Para nada.
-¿En serio?
-En serio.

Parecía extrañado por mi respuesta. Acabé el Nestea, me levanté y me despedí de Bryan.
-Bueno... Ya nos veremos por aquí.
-¡Espera! ¿Me das tu móvil?
-Te lo daría, pero sólo tengo uno -bromeé.
-Tu número, tonta -sonrió.

Asentí y se lo dí. Cogí a mi hermana de la mano y salí.
-¡Luego Whatsappeame! -grité en el pasillo.

Salimos los tres hacia casa. Por la calle ví al imbécil de pelo castaño. Se acercó a mí por la calle para chocarnos los hombros. Me metió algo en el bolsillo y siguió caminando. Le miré y le ví sonreir. ¿Se estaría riendo de mí?

Al llegar a casa, subí a mi cuarto. Cerré la puerta, me senté en la silla del escritorio y leí la nota.

8. Marcos, me llamo Marcos

Al levantar la mirada, vi unos preciosos ojos verdes, un poco tapados por un flequillo castaño claro perfectamente peinado hacia la derecha. Bajé un poco la mirada y lució una preciosa sonrisa. No reconocía ese rostro. Me alejé unos centímetros y lo pude reconocer. Era el chico que había visto en el avión.
-Hola guapa. Creí que no volvería a verte.
-Te repito que lo de guapa sobra.
-De eso nada, guapa -me guiñó un ojo.
-Ey tranqui eh -saqué su mano de mi barbilla y me centré en el Facebook.
-¿Qué pasa? ¿Existe una chica a la que no le gusto?
-Efectivamente, aquí la tienes -dije señalándome.
-Cambiarás de idea, todas lo hacen.
-¿Todas?
-Sí, todas. Llámame casanova, llámame ligón, llámame lo que quieras, pero he probado a todas las chicas de esta ciudad, y ahora la nueva eres tú -Me guiñó un ojo y se sentó cerquísima de mí.
-Pues conmigo vas listo. Todavía tengo 15 para hacer nada.
-Y yo 16 y mírame.
Madre mía. Ese chico era... ¡Guapísimo!, pero no me daba la gana que se enterara de que me parecía atractivo.
-¿Tú? ¿Saber ligar? ¡Ja! Ya se ve -ironicé.
-Melanie, ¿nos cojes la muñeca? Un niño nos la ha tirado a la parte de arriba de... La pared esa... -Mi hermana se acercó sin mirar al chico.
-¿El rocódromo?
-Sí, eso.
-Vale. Voy.
Me levanté y escalé un poco. Era muy poca pared. Estaba hecha para niños pequeños. Me giré un momento para ver la altura que había. No había mucha, pero se veía perfectamente que el moreno de ojos verdes me miraba el culo. Bajé con la muñeca, se la di a Lola y me dirigí a él.
-¿Qué haces?
-Así que te llamas Melanie, ¿no? -dijo intentando cambiar de tema.
-Así me llaman. Y tú?
-Marcos, me llamo Marcos.
-¿Español?
-Mi madre.
-Ah... Vale.
Se hizo un poco tarde. Ya no estaba con él.
-Lola, ya es tarde. Vámonos a casa.
-Venga, Mel. Déjame un poquito más, porfa.
-Mañana si eso volvemos.
-Vaalee. Adiós chicas.
-Chao Lola -dijeron las 3 a la vez.
Lola salió corriendo hacia una chuchería, y yo caminaba detrás de ella. Cuando salía del parque, Un chico más alto que yo me detuvo y me levantó de nuevo la barbilla. Se acercó a mis labios, mucho. Estaba a una distancia increíble de mí. El corazón me palpitaba a 100 por hora, por el nerviosismo.
-¿Aún sigues con la misma opinión sobre mí?
-No cambio, guapo -Sonrío pícara y me pongo de puntillas para acercarme más a él.
-Mm... -parecía pensar algo.
-¿Qué pretendes? -dije a 1 centímetro de su boca.
-Probar tus labios, hermosura.
-Pues vas listo -bajé la altura y me dirigí a mi hermana.
Marcos me agarró del brazo, otra vez. Saqué una sonrisa sin darme la vuelta, tiré del brazo para soltarme y seguí mi camino.

Al llegar a la chuchería, me quedé boquiabierta. ¡Había de todo! Vale, tenía cierta edad, pero no pude evitar emocionarme y coger de todo lo que me gustaba.

Al volver a casa, pasé al lado de Marcos y sus amigos, y les pude oír hablar.
-¿Qué pasa? ¿Una chica te ha rechazado, casanova? -se burlaba un chico rubio. He de admitir que sus amigos no estaban nada mal.
-No quiero hablar de eso.
-Yo sí. Es la primera vez que te pasa, ¿no? -saltó otro chico moreno.
-No lo he intentado eh.
-¿Has probado a besarle el cuello? -volvió a hablar el rubio.
-Sí...
-Te ha rechazado.

Oír eso me levantó el ánimo. Fui la única chica que pudo resistir sus encantos. YO. En ese momento me sentía genial.

Al llegar a casa, llamamos al timbre, ya que no teníamos llave. Nos abrió nuestro padre. Entramos, fuimos al salón. Me senté en el sofá con mi hermanita mientras mi padre estaba hablando con un señor del banco, cuando llamaron al timbre...

7. Nueva casa

-Mel... Melanie...
Una voz resonaba en mi cabeza. Pero no era en mi cabeza, era de mi hermana.
-Ey, Mel, ya hemos aterrizado -dijo mi hermana sacudiendome de un lado a otro con el fin de despertarme.
-¿Qué pasa, Lola? -pregunté aclarando la vista con los nudillos.
-Digo que ya hemos aterrizado.
-¿Ya? Que rápido se me ha pasado...
-¡Claro! Por que te has pasado todo el viaje roncando.
-Yo no ronco... ¡Papá! ¡A que no ronco!
-Claro que no cielo.
-¿Ves? -dije dirigiendome a mi hermana.
-Era por si colaba.
Me levanté del asiento con la intención de salir de aquel avión, pero choqué con un chico por el pasillo.
-Oye, mira por donde vas.
-Perdona guapa.
-Lo de guapa sobra.
-¡Que va!
Lo miré de arriba abajo. ¡Estaba buenísimo! Pero seguramente no volveríamos a vernos. Cuando estaba dispuesta a salir, noté que me agarraba del brazo y tiraba de mí hacia atrás.
-Eh hermosa, ¿que formas son esas de despedirse?
-Las que me enseñaron en casa.
Me agarró de los brazos y me empujó contra la puerta del baño. Me ojeó de arriba abajo.
-Mm...
-¿Qué pasa? -pregunté confusa.
-Naaadaaa...
Se me pegó como una lapa y me besó el cuello. No digo que esa sensación no me gustara, pero tenía prisa, así que en un acto reflejo, lo empujé y me dirijí a la puerta.
-Chica difícil, ¿eh? Me gusta.
-Así soy yo.
Acabé la frase guiñándole un ojo y salí bajando aquellas escaleras. Sí, me había gustado. ¿Es raro? Sí. ¿Tendría que arrepentirme de querer haberme quedado allí? Para nada.
El taxi aparcó delante de un gran edificio. Parecía reciente, ya que tenía un aspecto moderno y todos los pisos estaban en venta.
Subimos en ascensor al ático. La palabra "ático" me recordaba a un trastero, una buardilla, pero no. Estaba completamente equivocada. Entramos en un precioso piso dúplex. En la entrada había una cómoda y un espejo. Al lado de la puerta, un paragüero y una percha para sombreros y chaquetas. Mas adelante, una puerta nos conducía a un enorme salón, con un mini-bar a la derecha. Una pantalla de plasma ocupaba la pared y delante, un gran sofá. Volvimos al pasillo.
Otra puerta llevaba a la cocina. Había una nevera, un fregadero en una esquina, una ventana que llevaba a un pequeño balcón, una mesa con 4 sillas y un montón de armarios.
Salimos. También llevaba a un baño pequeño, ya que el grande estaba en el piso de arriba.
Subimos las escaleras, con la agente inmobiliaria en cabeza. Nos enseño 3 dormitorios, dos baños, la sala de la lavadora y secadora, con una ventana que llevaba a un tendedero, un despacho para papá y finalmente, una sala de proyeccion, para ver la tele o pelis.
Estaba flipando. ESE PISO ERA ESTUPENDO. Pero papá decía que no le gustaba mucho. Empezó a decir defectos, pero al final entendí que sólo quería regatear.
Nos lo quedamos. Papá fue a las oficinas centrales para que le dieran la escritura, llaves y todo eso.
Yo me había quedado en casa ayudando a Lola a desempaquetar la mudanza. Al acabar estábamos exhaustas. Bebimos un vasito de agua y casi atragantándose, Lola tuvo una ocurrencia.
-¿Y si damos una vuelta para buscar un parque?
-Tendría que llamar a papá para preguntarle.
-Pues llamaaaa.
-Valee -sonreí y llamé a mi padre- ¿Papá? Llamaba para preguntarte si Lola y yo podríamos ir al parque... No sé, el que encontremos... Sí, papá, me sé la dirección... ¿No confías en mí? ¡Que ya tengo 15 años!... ¡¡Gracias!! Chao...
-¿Y bien?
-Claro que podemos peque.
-¡¡Que chupi!!
Sonreí al ver el entusiasmo de mi hermanita y salimos a la calle.
Caminamos unos 10 minutos y encontramos uno. Estaba al otro lado de la entrada del edificio, pero como no lo sabíamos, dimos toda la vuelta a la calle.
No me apetecía mucho jugar, así que dejé a Lola en los columpios, y en poco rato aparecieron unas niñas también de 5 años con unas Barbies y se acercaron a jugar con ella. Yo me senté en un banco a jugar con el móvil, cuando una persona me levantó la barbilla haciendome levantar la mirada del móvil y fijarme en la suya.

miércoles, 7 de agosto de 2013

6. Adiós California

Lo miré fijamente, pero una sombra tapaba su rostro. Se subió al coche y volvio a la ciudad. ¿Que le quería a mi padre? ¿Dinero?

Cuando acabó de pagar la gasolina, volvio al coche, y le hice la pregunta más normal en estos casos...
-¿Me has comprado Donettes?
-No había, cariño.
Bueno... Ahora me centré en el tipo.
-¿Y ese hombre?
-¿Que hombre? -encendio el coche y nos dirigimos de nuevo al aeropuerto.
-El que se acercó a ti en la gasolinera.
-Ah... Era el padre de Alison. Quería darte... -dijo rebuscando en el bolsillo de su chaqueta- esto -sacó una cajita.
-Ams... -la abrí y se me saltaron las lágrimas de la emoción y me tapé la boca por no gritar. Era un colgante con un corazón igualito al que tenía Ali en el parque. Por detrás estaba grabado: BFF A+M
Era precioso.
-Y... ¿qué es?
-Un colgante chulísimo, papi. Me encanta -dije poniéndomelo en el cuello.
Me giré hacia atrás.
-Oye, Lola. Mira que colgante más... -se había dormido
-¿Que pasa? -preguntó mi padre.
-Se ha dormido, nada más.

Al llegar al aeropuerto, unos chavales vestidos de botones nos ayudaron con las maletas. Mientras Lola  y yo vigilábamos el equipaje, nuestro padre sacó los billetes. Aquel sitio estaba repleto de gente. Se tenían que abrir paso a codazos.

Aquellos chicos metieron el equipaje en el avión mientras Lola y yo buscabamos los asientos 34, 35 y 36. Yo me pedí ventanilla, pero como mi hermana también la quería, se enfadó, pero sus enfados no duran más de 5 minutos.

Los asientos eran de parejas, así que a mi padre le tocó con un  señor viejo con cara de roncar.
-Ea, papá, ya tienes compañía -dije con una sonrisita en la cara.
-Te hace gracia, ¿no?
-Yo no me rio... YO ME DESCOJONO -Eché una carcajada, la cual se la contagié a él.

Por el altavoz sonó un mensaje. Se tonata que estaba grabado por las rebobinaciones

Señores pasajeros. Les comunicamos que el despegue será en 3 pminutos. Esperamos que disfruten del viaje. Gracias.

-Papá, dame la pastilla que luego no da tiempo.
-Vale cielo -saca una pastilla de una cajita de metal pequeña y me la da.
-Gracias.
Ah! Una cosilla: me dan pánico los aviones. No puedo viajar en uno y estar despierta. No puedo. Me dan ataques de nerviosismo. Así que unos minutos antes de despegar, me tomo un somnífero y tan tranquila.

Miré por la ventana con tristeza. Intenté agarrar la imagen que estaba viendo por ella con la mano, pero todo lo que pude hacer era ponerla sobre el cristal.
-Adiós California. Adiós... Mamá -después de la última palabra, me resbalaron por las mejillas unas lágrimas.

Me tomé la pastilla y un poquito de agua. Le di un beso en la frente a la pequeña Lola, y el sueño vino a mí. Los ojos se me fueron cerrando poquito a poco hasta caer redonda.

5. La despedida

Tenía sospechas de quién sería el asesino, pero prefería mantenerlo en secreto por temor a que un inocente fuera a la cárcel. ¿Por que matar a un ser tan cariñoso y simpático como mi madre? ¿Qué habría hecho tan horrible como para merecerse semejante muerte? Lo seguro era que ese señor, o señora, no tiene nada que perder.
-Hola Mel, hola Ali -entró mi hermana por la puerta.
-Hola Lola -dijimos las dos a la vez.
-¿Qué hacéis?
-Nada, aquí hablando de... -le tapé la boca a Ali.
-De... Ir al cine.
-Ah vale, era por si os apetecía ir al parque..
Miré a Lola con pena y luego a Ali haciendo un gesto con la cabeza como diciendo "¿Vamos?". Asintió.
-Venga, vale.
-¡¡Genial!! Pues vamos ya, que luego se llena de críos.
Nos reímos al oírlo. ELLA es una cría.
-Vale.

Fuimos al parque. Por no dejar a Lola sola jugamos con ella en el tobogán, los columpios, la pared rocódromo... Para que se divirtiera también con nosotras. Ali ya estaba acostumbrada a jugar con ella.

A las 7 de la tarde, estabamos jugando las tres al pilla-pilla, cuando mi padre llegó en el coche con las maletas en la baca y un camión de mudanzas detrás.
-Venga chicas. Tenemos que estar el aeropuerto en 1 hora.
-Porfa papi, déjanos acabar de jugaar -le dijo Lola poniendo su cara de "conseguir un sí".
-No, Lola. Hoy no.
-Pero, papi...
-¡¡¡He dicho que no, y es que no!!! -cerró los ojos y respiró profundamente- Venga, despediros de Ali y subid al coche.
Me giré hacia Ali y en nuestros ojos nacían lágrimas.
-¡¡Ali!! -grité abrazándola y llorando- ¡¡Te echaré de menos mi gominola!!
-¡¡Mel!! -gritaba ella llorando a moco tendido- ¡¡Porfa, ven a visitarme todos los findes!!
Las dos sabíamos que yo no podía cruzar el país de arriba a abajo todos los fines de semana.
Le agarré la cara con las manos y la miré a los ojos, a esos ojos azules llenos de lágrimas.
-Te prometo hablar contigo todos los findes por videollamada en Skype -dije sonriendo.
Una sonrisa afloró en su cara. Asintió y me abrazó de nuevo, tan fuerte, que me dejó sin respiración.
Entré en el coche y me fui despidiendome de mi mejor amiga.
Pasamos por delante de mi casa. Las luces estaban encendidas y la puerta abierta.
-Papá. Hay alguien en casa.
-Son los nuevos inquilinos, cariño -sonrió forzadamente. -Podeis bajar la cabeza para... ¿Mirar qué hay en el suelo del coche?
Lo hicimos, no había nada. Miré a mi padre. Se estaba tapando la cara.
-Papá, ¿qué haces? -Pregunté confusa.
-Es que... El sol me da en la cara...
-Pero si hay nubes.
-¿Ah si? Pues antes si que hacía sol.
-Ams... Pos vale...
Me estaba mintiendo, lo sabía. ¿Estaría el asesito ahí dentro? ¿Sería por eso por lo que mi padre estaba tan alterado en el parque?

Desde que nos metimos en el coche, un Toyota gris nos estaba siguiendo, en cada curva, cada Stop, cada semáforo. Miré hacia atrás. No pude distinguir ninguna figura, estaba muy lejos.

Paramos en una gasolinera. El Toyota también paró. No me atrevía a bajar. Mi padre bajó a pagar la gasolina dentro de la tienda de allí. El señor del coche rojo bajó. No conseguí verle el rostro. Entró, se acercó a mi padre y le dio algo...

martes, 6 de agosto de 2013

4. Un beso insignificante

Volvió a llamar al timbre y a decir detrás de la puerta "Sé que estas ahí. Ábreme. Porfavor."
-Melanie, ¿quién es?
-Nadie papá, se han equivocado.
-Pues ábrele y díselo.
Abrí la puerta con mirada de asco, y este al verle se lanzó a mis labios. Yo lo rechacé, como no, empujándolo hacia fuera.
-¿Qué haces? ¿Qué quieres?
-¿No has leído la carta?
-Sí, y también he visto como le comías los morros a Ali.
-Venga, mi niña, perdóname -dijo acercándose a mí lentamente.
-¿Ah, sí? ¿Sigo siendo... tu niña? -dije con voz seductora acercándome a él.
-Claro que sí, princesa -se acercó más a mi con la intención de besarme.
-Pues toma, príncipe -le di un pisotón y un cabezazo- ¡No te me vuelvas a acercar, chaval! -cerré la puerta de un golpe y subí corriendo a mi habitación.
-Pe-pero...
Fue lo último que le oí decir. Llegué a mi cuarto y me tiré a la cama, giré la cabeza y mis ojos se centraron en una foto que había en la mesita de noche.

*FLASHBACK*

Tarde de sábado. Yo tenía 8 años. Estaba en el campo, en la casa de mis abuelos, cuando llegan mis padres en el coche. Yo corro a abrazarlos y mi madre me lleva a un lado.
-Mel, cariño, tengo algo que decirte.
-Mamá, ¿has engordado?
Se rie y continúa.
-Vas a tener una hermanita, cielo.
-¡¿Qué?! -Me quedo boquiabierta.
-Hace unas semanas vino la cigüeña -le guiña un ojo a mi padre y sigue- y me ha regalado un bebé.
-Y... ¿te lo has comido?
-¡No! Me lo ha guardado en la barriga hasta que estea listo para salir.
-¡Que chuli! ¡Yo quiero uno!
Echa una carcajada y me dice:
-Mañana vamos a ToysЯus y te compro un Nenuco para que vayas practicando -dice sonriendo
La abrazo y llega mi padre con la cámara.
-A ver, decid... ¡PATATA!
 
*FIN DE FLASHBACK*

Abrí los ojos. Eran las 6 de la tarde. Me había quedado dormida. Me giré hacia el lado de la puerta y allí estaba Ali.
-Hola, Mel.
-No me vuelvas a llamar Mel JAMÁS. Para ti, Melanie.
-Vale, Melanie.
-¿Cómo has entrado?
-Me ha abierto tu hermana.
-Ah... Y, ¿qué quieres?
-Hablar.
-¿De qué? ¿De tu novio nuevo?
-¿Quién? ¿Bruno? No. Me pidió que nos besaramos porque quería cortar contigo sin hacerte daño, y que nos pillaras, pero al ver el dolor que sentías se arripintió. No pensé en la posibilidad de que pudieras haberte enfadado conmigo.
-¿Romper conmigo? ¿Por qué?
-No sé... Se ve que no quería una relación a distancia... Hablando de eso: ¿Que es eso de que te vas?
-Si, a Míchigan.
-¿Tan lejos?
-Ya... Eso es lo que dije yo.
-Por cierto, ¿Que haces vestida de negro?
-No sé... -Me empezaron a caer lágrimas sin control, pero no mostré signos de tristeza.
-¿Qué pasa? ¿Qué he dicho?
-Nada... Nada...
-Vale... ¿Y tu madre? No la he visto abajo.
-No... La he visto... -Me caen muchas más lágrimas.
-Mel, ¿Qué ha pasado?
Me altero un poco y empiezo a gritar.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Que nadie se entera de nada que pasa en e barrio?!
-Pero, ¿Que ha pasado?
-¡¿Que mi madre ha sido asesinada?!
Se quedó con la boca abierta y yo me lancé de boca a la almohada.
-Lo... Lo siento Mel... No lo sabía...
-¿Cómo lo ibas a saber, si estabas ocupada pensando en otras cosas? -dije con voz ronca.
-Y dale... ¡Que ese beso no significó nada!
-¿Seguro? -levanto un poco la cabeza.
-¡Claro tonta! -Me abraza fuerte- Siento mucho lo de tu madre. ¿Sabes quien ha sido?
-Tengo sospechas...

sábado, 3 de agosto de 2013

3. El velatorio

¿Quién habría hecho esto? ¿Por qué lo habría hecho? ¿Qué habría hecho mi madre para ser asesinada de tal manera? ¿Qué buscaba esa persona? Muchas preguntas rondaban mi cabeza.
-¿Y mamá? No me ha hecho la merienda.
-Tranquila, Lola. Ya te la hago yo.
-Pero... ¿Y mamá?
-Se ha ido de viaje... A un lugar muy lejos de aquí... -Intenté no llorar delante de ella.
-Yo quería ir.
Pensé en la posibilidad de que mi hermanita tambien fuese asesinada.
-No te habría gustado, peque -sonreí muy forzadamente.

Le hice la merienda a Lola y fui corriendo a mi habitación. Abrí el baúl del vestuario "anticuado", ya que ahí guardaba la ropa mas sosa. Y en ese momento, necesitaba ropa negra.
-Mañana es el velatorio, a las 12 de la mañana -dijo un encargado de la funeraria.
-Vale -respondió mi padre.
Lola aún no lo sabía, y era mejor mantenerlo en secreto, por su bien.

Al día siguiente, me desperté pronto. Me dí una ducha y al salir abrí el baúl para cojer la ropa adecuada. Me vestí una camiseta negra, pero como tenía un dibujo del logo de Los Rolling Stones me puse una chaqueta encima. Luego, busqué un pantalón largo oscuro y unas botas.
Cojí una cazadora para tapar tanta vestimenta oscura de Lola, y de que no se enterase de... eso. Salí a las 11:30 de casa con mi padre y nos dirigimos al Tanatorio.
-Por favor, date prisa. No quiero llegar tarde.
-Tranquila, hija. Estamos llegando.

Al llegar estaba allí TODA la familia para darnos el pésame, todos y un señor muy extraño cerca del ataúd de mi madre. No le di importancia, creí que sería el encargado. Se acercó a mi madre mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie no observaba, le dijo algo a mi madre y se fue. Me dio tiempo a mirarle la cara. Era un hombre de unos 30-40 años. Pelo negro y corto, ojos castaños claros, al parecer llevaba lentillas; tenía un pequeño bigote postizo. Llevaba una gabardina marrón, como en las pelis de detectives. Salió corriendo, me asomé a la ventana para fijarme bien en el, pero por desgracia me vio. Me echó una mirada asesina y luego se fue por la acera con la cabeza baja. Yo me asusté, claramente, y ese miedo me impulsó a abrazar a mi padre en busca de protección.

¿Y si ese hombre venía a por mí como fue a por mi madre? En ese momento tenía mucho miedo en mi interior.

Al llegar a casa, Lola estaba dormida en el sofá, viendo Los Simpsons. Me acerqué a ella, la tapé con una manta y apagué la tele.
-Oye, Mel. Hay aquí una carta con tu nombre -Me dijo levantándose del suelo.
-¿Ah, si? ¿Dónde estaba?
-Aquí, debajo de la puerta.
-Ya la abriré en mi cuarto.
Cojí algo en la cocina para comer y subi corriendo a mi cuarto. Al llegar, cerré la puerta despacio y me senté en la cama a abrir el sobre. Empecé a leerlo con desprecio, por que era de "el mejor novio del mundo".
Hola Melanie. Soy Bruno.
Sé que nos viste a Ali y a mí en el parque, me lo ha dicho Jeny muy cabreada -Bendita Jeny jeje-. Quería perdirte disculpas, ya que no respondes ni a las llamadas ni a los mensajes. No sé lo que me pasó, osea, te estabamos esperado, y una cosa llevó a la otra y... Acabamos besándonos.
PD: Que te pasa? No te conectas al WhatsApp desde ayer a la mañana, y sueles estar en línea.

Es posible que no se haya enterado de la muerte de mi madre. ¿Posible? Seguro.

Terminé de hacerme las maletas mientras le enviaba un mensaje a todos mis amigos:
Gente! Lo siento en el alma, pero me voy a vivir a Míchigan. Seguiremos en contacto.
La mayoría me respondio, pero no me molesté en mirar.

Llaman al timbre. Tu padre está comiendo algo y eres la única que lo oye. ¿Que haces?
-PAPÁ!!! QUE ESTÁN LLAMANDO AL TIMBRE!!!
Nadie responde y siguen timbrando. Ahí es cuando llegas a tal punto de desesperación en el cuál estás obligada a abrir tú.
Abrí y al verle cerré de un portazo. ¿Que quería ese tipo?

2. ¿Por qué a mí?

Cuando me desperté, estaba todo revuelto. Aclaré la vista con los nudillos y vi la cómoda tirada al suelo y el armario abierto de par en par. Me levanté. Se oían gritos en el salón. Entré en la habitación de mi hermana para ver si estaba. Alli estaba, agachada en una esquina, abrazando sus piernas, con la cabeza entre ellas, asustada. Cerré la puerta silenciosamente y me dirigí al salón.

Estaba la puerta de la calle abierta y había gran cantidad de sangre en el suelo, y me asusté, como no. No me atrevía a asomarme al salón por que me temía lo peor, así que llamé a mi padre lo antes posible.
-Papá? Soy Melanie...
-Cielo, ahora estoy ocupado.
-Pero, papá...
-Luego hablamos cariño.
Me colgó. Le llamé unas 3 veces más, pero no me lo cogía. Eché valor y entré en la habitación. Desearía no haberlo hecho. Allí estaba mi madre tumbada en el suelo con varios cortes profundos en el abdomen.
-¿M... Mamá? Esto... ¿Esto es una broma?
Empecé a reír con lágrimas en los ojos y acercándome a ella lentamente.
-En serio, no sigas con esto, anda.
No me respondía, así que me desesperé.
-¡¿Mamá?! ¡Venga! ¡No me hagas esto, por favor! -gritaba entre sollozos- Despierta, por favor... -me agaché y puse su cabeza en mis piernas dobladas- No me hagas esto... -Baje la cabeza. Las lagrimas caían encima de la suya.
-¿Melanie? -Mi hermana estaba en las escaleras- ¿Que pasa?
-¡¡Ve a tu cuarto, Lola!! ¡¡No pasa nada!! -grité intentado que no notara mi tristeza. Era muy pequeña para ver un cadáver, y menos de su madre.
-¿Que pasa ahí abajo? -Preguntaba bajando las escaleras.
-¿No me has oído? Sube ahora mismo a tu cuarto -Me levanté para llevarla arriba, pero se asustó al ver mis manos llenas de sangre.
-¿Mel? ¿Q-que ha pasado?
-No... Nada... Es que.. Estoy haciendo una pizza, y me he pasado con la salsa de tomate -dije sonriendo forzadamente.
-¿Y por que lloras?
-Por que... He pelado cebollas.
-Hazla con mucha mozzarela eh -Dijo subiendo las escaleras.

Volví a mi madre. La tapé con una manta que había en el sofá. Estaba muy triste por ver a mi madre ahí tirada, muerta, pero también enfurecida por que mi padre no quiso hablar conmigo. ¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué a mi?
Llamé a una ambulancia, llorando sin control.
-112. ¿Qué desea?
-Ho-hola. Llamaba para que me enviaran una ambulancia al 46 de Horten View. ¡Rápido por favor!
-Oye niña, no queremos bromas, vale?
-¿Qué? -dejé de reprimir mis lágrimas- ¡No es una broma, joder! ¡Mi madre ha sido apuñalada! Vengan rápido, por favor.
-Vale, enviaremos una ambulancia ahora mismo.

Me agaché hacia mi madre, le aparté el pelo de la cara y le besé la mejilla suavemente.
-Por favor. Dime que sigues viva. Aguanta por favor.
Yo sabía perfectamente que no era así. Intentaba creerme que seguía viva.

Pocos minutos después entraron 4 médicos con una camilla por la puerta. Me aparte de mi madre.
-Por favor, no hagan ruido. Mi hermanita de 5 años está arriba y no quiero que se entere de... -me cayó una lágrima.
-Tranquila, así será -dijo uno de los médicos levantandola para tumbarla en la camilla.

En ese momento entró corriendo mi padre.
-¿Que ha pasado, Mel?
Le miré con desprecio mientras se me caían lágrimas sin parar.

1. Engaño

Tenía que hacerme a la idea de que me iría de California. Pero no podía. Aquí estaban mis amigos de toda la vida... Y mi novio. Lo quería mucho, me hacía sentir la chica más afortunada del mundo. Así que quedé con él en el parque para despedirme.
-Mamá! Voy al parque a... Dar una vuelta.
-Vale cielo. Vuelve pronto.
-Vale mamá. Hasta luego.
Ella no sabía que tenía novio, prefería mantenerlo en secreto.

Cuando llegué me quise morir. Esa escena hizo que un puñal atravesara mi corazón. Desde ese momento dejé de confiar en la gente. ¿Quién me iba a decir que mi mejor amiga se estaba liando con mi novio? Apunto de gritar me tapé la boca con la mano y me fui corriendo.

WhatsApp a Jeny:
Tía, lo que acabo de ver no tiene precio. Ali se estaba liando con Bruno!!
PD: me voy a vivir a Michigan. Díselo a todos, no estoy de humor.
Respuesta:
Me estás bacilando? No te puedes ir!! Y Ali con Bruno? En serio?

No respondí, simplemente hice la maleta con las lágrimas en los ojos. Me parecía imposible... Bruno... ¿Me estaba engañando? ¿A mí?
Me tumbé en la cama boca abajo con la intención de dormir, pero el móvil no paraba de sonarme...

viernes, 2 de agosto de 2013

Prólogo

Me presento:
Soy Melanie y tengo 15 años. Vivía con mis padres y mis hermanos en California. 

Creí que la vida sería siempre una rutina: Iba al insti, quedaba con los amigos, paseaba por el centro, hacía los deberes, etc. Pero una llamada hizo que mi vida diese un giro de 360º. Mi padre había encontrado trabajo en Míchican, y teníamos que mudarnos allí.
- ¡No! Y si no te había quedado claro, ¡NO! -repetía una y otra vez, cruzándome de brazos.
-Cariño, ya habíamos hablado de esto. Tu padre no encuentra trabajo aquí, y allí tiene una oportunidad espléndida de trabajo.
-¿En serio? Encerrado todo el santo día en una oficina. Mamá, yo no quiero dejar atrás a todos mis amigos...
-Harás nuevos allí, además...
No la dejé terminar
-¿Que haré nuevos amigos? ¡Yo quiero estes!
Para mi desgracia, nada funcionó. <<La próxima semana nos vamos>>. Esa frase retumbaba en mi cabeza cada minuto.